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Número 297
Octubre 9, 2009

ES ÚTIL LA ELECTRORREMEDIACIÓN PARA LA LIMPIEZA DE SUELOS CONTAMINADOS, ASEGURA ACADÉMICO DE LA UAM

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) es pionera en México en electrorremediación de suelos, una de las opciones que ofrece la ciencia para paliar la contaminación por derrame de hidrocarburos en zonas petroleras y ductos.
 
El doctor Ignacio González Martínez, profesor-investigador del Departamento de Química de la Unidad Iztapalapa, advirtió que aun cuando no existen datos oficiales sobre los efectos y la frecuencia con la que ocurre ese tipo de problemas es indispensable atenderlo.

Una vía de solución la brinda la electrorremediación de suelos, método en el cual el grupo de investigación que encabeza el doctor González Martínez es precursor en el país, pues si bien otros equipos abordan el campo de la fitorremediación –siembra de plantas cuyas raíces absorben los hidrocarburos– “hasta donde sabemos nadie ha hecho electrorremediación”.
 
El Premio Nacional de Química Andrés Manuel del Río 2007 explicó que se trata de un proceso innovador que enriquece el trabajo científico en el área de la remediación de suelos. Los mecanismos utilizados hasta ahora implicaban procesos muy lentos que en ocasiones se orientaban sólo a la parte superficial del terreno.
 
Este grupo comenzó a trabajar la electromigración muy de cerca con estudiosos del Departamento de Biotecnología de la Unidad Iztapalapa interesados en la recuperación de suelos y quienes se enfrentaban al problema de determinar cómo alimentar bacterias capaces de degradar hidrocarburos en suelo.

Mediante un campo eléctrico se logró favorecer la migración de los nutrientes que permiten a las bacterias seguir degradando, pero los procesos con microorganismos son muy lentos y eso obligó a los investigadores a buscar alternativas.
 
El método de electrorremediación –que hace posible el tratamiento de hectáreas completas– consiste en colocar dos electrodos en el área que se trabajará introduciéndolos en el suelo humectado con un electrolito y haciendo pasar una corriente eléctrica para producir un movimiento de iones que, a su vez, provocará tres procesos fundamentales: electromigración, electroforesis y electroósmosis.
 
El movimiento de iones generará gradientes de presión de agua y se formará una electroósmosis; de ese modo lograrán desplazarse especies no cargadas, entre ellas los hidrocarburos.
En ese caso se buscaría que los hidrocarburos se moviesen del ánodo al cátodo para concentrarlos; a partir de ahí se contaría con alternativas, entre ellas extraerlos y recuperarlos para darles un uso nuevo, o bien, si ya no sirviesen se realizaría una electrooxidación avanzada para destruirlos.
 
El doctor González Martínez ha realizado estos estudios en el nivel de laboratorio; sin embargo, ya se han empezado a construir los primeros modelos de prototipos que permitan trabajar a escala mayor para iniciar las labores en campo.
 
En el Área de Electroquímica se efectúa investigación en suelos “intemperizados”, es decir, aquellos que por mucho tiempo quedaron expuestos al contaminante y pasaron por etapas climatológicas diversas, sequía o lluvia, lo que provocó que el hidrocarburo presentase mayor interacción con la estructura del suelo.
 
La extracción del hidrocarburo representa un proceso complejo en extremo, por lo que en el laboratorio se establecen condiciones de operación mediante celdas pequeñas de tratamiento electrocinético, evaluándose los parámetros necesarios para evitar la desnaturalización del suelo.
 
Estos procedimientos son importantes porque se corre el riesgo de que al introducir energía “se electrocute todo y entonces el suelo quede limpio, pero destruido”; por lo tanto es necesario encontrar las circunstancias adecuadas para remover sin modificar las condiciones fisicoquímicas del suelo.
 
Al estudiar la remediación de suelos “nos dimos cuenta que a muchos electroquímicos les interesaba sólo remover los contaminantes, introduciendo densidades muy grandes de corriente eléctrica, sin importar las características del suelo ni el riesgo de destruirlo”.
 
Así fue como se planteó la necesidad de estudiar el tema a fondo y “creo que la manera como lo estamos abordando es muy interesante desde el punto de vista electroquímico y edafológico”.
 
El doctor González Martínez considera entre las virtudes de esta investigación que “hemos entendido el proceso desde el principio y lo vamos escalando y analizando para establecer cuáles son las etapas determinantes, en aras de la eficiencia; de esa manera se podrá garantizar el éxito en el momento de ponerlo en práctica en alguna zona específica”.

El doctor Ignacio González Martínez es profesor-investigador del Departamento de Química de la Unidad Iztapalapa (Teléfono 5804 4671 Ext.12).