Dirección de Comunicación Social
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Octubre 5, 2009
PONE EN MARCHA UAM LABORATORIO DE ENERGÍA FOTOVOLTAICA, UNO DE LOS MÁS GRANDES EN LA CIUDAD DE MÉXICO
*Evitará la emisión de 697 toneladas de CO2 a la atmósfera al año
La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) puso en marcha el Laboratorio de Energía Fotovoltaica, considerado uno de los más grandes en el Distrito Federal para la generación de energía solar, al ser capaz de producir 79 mil 113 kilowatts-hora al año, lo que equivale a evitar la emisión de 697 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera en 30 años de vida útil del sistema.
Durante la ceremonia de inauguración, la maestra Mireya Ruiz Amelio, profesora-investigadora del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la Unidad Iztapalapa y responsable del Laboratorio, explicó que dicha instalación estará conectada a la red eléctrica de esa sede universitaria y aportará más de 76 por ciento de la demanda energética del Edificio B, donde se encuentra ubicada.El denominado Sistema Fotovoltaico de 60 Kilowatts pico (kWp) conectado a la red eléctrica es un proyecto ambicioso con el que estudiantes y académicos podrán experimentar el funcionamiento de un generador de energía eléctrica que no emite contaminantes a la atmósfera.
Este Laboratorio además, al ser un programa interdisciplinario, beneficiará a los profesionistas interesados en la Electrónica, Informática, Física, Química, Materiales, Economía y Medio Ambiente, entre otras áreas, informó.
Académicos y estudiantes tendrán también la posibilidad de realizar prácticas de campo para evaluar el recurso solar, el efecto en la eficiencia de los módulos voltaicos, temperatura, sombreado, orientación e inclinación, a través de mediciones experimentales de diversas variables.
La académica expuso que el Laboratorio cuenta con 286 módulos fotovoltaicos de 210 Watts (w), una potencia total de 60.06 kilowatts, 21 inversores, 19 subarreglos de dos series de siete módulos en paralelo y dos subarreglos de una serie de 10 módulos.
En países como Alemania, Estados Unidos, Japón, Italia y España predominan los sistemas fotovoltaicos conectados a la red de distribución, los cuales a diferencia de los sistemas fotovoltaicos autónomos no utilizan baterías para su almacenamiento, sino que están constituidos por un generador que se encuentra conectado a la red eléctrica convencional a través de un inversor, lo que hace más económica su utilización.
Este dispositivo electrónico, subrayó, convierte la corriente directa generada por los módulos en corriente alterna y la sincroniza con la de la red, produciéndose un intercambio de energía en ambas direcciones. Si la producción fotovoltaica supera el consumo local se transmite el excedente a la red; cuando la energía generada en forma fotovoltaica es insuficiente, la red proporciona el recurso faltante.
La investigadora indicó que en México no se han implantado sistemas solares a pesar de que en promedio la irradiación en el territorio nacional es mayor a 5.3 kilowatts hora al día (kWh-d), en tanto que en los países líderes en la utilización de esta tecnología es de 3 kWh-d en el caso de Alemania y de 4 kWh-d en el de Japón.
El doctor Óscar Monroy Hermosillo, rector de la Unidad Iztapalapa, resaltó que el Laboratorio responde a la necesidad de que la UAM se comprometa con los problemas que afectan la sustentabilidad del planeta. La participación de esta casa de estudios no debe restringirse a la formación de recursos técnicos y profesionales, sino responder activamente “predicando con el ejemplo”.
A esta Universidad le corresponde adquirir la responsabilidad ambiental expresa y comprometerse a ser no sólo participantes, sino agentes gestores del cambio. “Debemos trabajar con una ética ambiental, promoviendo en la comunidad y la sociedad factores sustentables de consumo y un estilo ecológico de vida”, afirmó.
Hoy se presenta la oportunidad para que la UAM proponga una nueva política energética al hacer investigación y docencia sobre una fuente alterna de energía, por lo que es necesario realizar estudios en materiales, tecnologías de almacenamiento, en agilizar el tiempo de captación energética, entre otros temas, y también formar a los profesionistas que impulsen estas tecnologías, pues sin la masa crítica dedicada a ese objetivo no habrá cambio tecnológico, apuntó.