Dirección de Comunicación Social
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Número 351
Octubre 29, 2010
LEJANA, LA POSIBILIDAD DE QUE MÉXICO TENGA UNIVERSIDADES DE EXCELENCIA,
AFIRMA DRUCKER*Las instituciones privadas son regurgitadoras de conocimientos, critica
*Queremos copiar a naciones desarrolladas, pero nos saltamos etapas, estima
*Sin presupuesto adecuado la meta está lejos, dijo
El doctor René Drucker Colín, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que se ve lejana la posibilidad de que el país tenga universidades de excelencia y con este gobierno no se puede alcanzar esa meta, debido al escaso presupuesto que se destina a la educación superior y a la ciencia.
En tanto, “las universidades privadas en nuestro país son regurgitadoras de conocimiento” y no hacen investigaciones propias, de mil 500 instituciones, sólo cinco tienen buen nivel académico. Indicó que solamente cuatro por ciento de los profesores inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores proviene de universidades privadas.
Estos aspectos fueron señalados por el investigador en el Congreso Internacional Nuevos Paradigmas en la Economía y Ciencias Sociales del siglo XXI, que realizó la primera Jornada de Vanguardia Científica, Nuevos Paradigmas en la Economía y Ciencias Sociales del siglo XXI, en la sala del Consejo Académico de la Unidad Xochimilco.
Al corregir los datos de uno de los ponentes, puntualizó que el gobierno federal sólo ha dedicado, en el mejor momento, 0.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la ciencia y tecnología; jamás ha destinado 0.8 por ciento y ahora con esta administración el presupuesto alcanza apenas 0.3 por ciento del PIB.
Sobre la pregunta de la mesa de discusión Educación de excelencia, ¿sólo con un Estado desarrollista o socialista?, comentó que es una interrogante innecesaria, porque lo primero a definir es qué se entiende por educación de excelencia.
Para el investigador, el mundo se divide entre países desarrollados y países en vías de desarrollo, y en México queremos copiar métodos de educación sin transcurrir por todos los pasos que se han dado en las naciones industrializadas. “Queremos saltarnos las etapas, pero la educación de excelencia pasa necesariamente por un proceso.”
La universidad, sea pública o privada, debe tener investigación científica como eje fundamental, todos los profesores deben ser investigadores, en ciencias sociales, ciencias exactas y transmitir sus conocimientos. En los países desarrollados la mayor parte de los docentes se dedican a investigar y están en la frontera de la ciencia, indicó.
En México las universidades públicas estatales, algunas de ellas, no tienen un solo profesor de tiempo completo. Los presupuestos, en casi ciento por ciento, son para pagar salarios; en la UNAM y la UAM más de 80 por ciento se dedica a este rubro.
La gran mayoría de los profesores, en las universidades públicas, son contratados por hora y no de tiempo completo. Citó la situación de la UNAM, en la cual hay 47 mil académicos, pero sólo 7 mil son de tiempo completo y los demás son contratados por hora-clase.
Para una universidad “de adeveras” lo primero que hay que hacer es que todos sus miembros fueran científicos, que estuvieran dedicados de tiempo completo a la universidad y dar clases, pero eso no ocurre eso en nuestro país.
La UNAM no tiene parangón en el mundo, es una institución que permea absolutamente a toda la sociedad mexicana, abundó el investigador, pues “estamos en más de 50 campos en la República y 50 por ciento de la investigación nacional se hace en la máxima casa de estudios, lo que para la UNAM es muy bueno, pero es una vergüenza nacional que sólo sea una institución”.
Reafirmó que no es el momento de discutir sobre la educación en el Estado desarrollista o socialista, “eso sale sobrando”, requerimos primero una educación de excelencia, pero también es preciso que el Estado se haga responsable desde el preescolar hasta el doctorado para la población mexicana, sentenció.
Acerca del tema ¿Teoría crítica o filosofía de la liberación?, el doctor Eduardo Subirats, de New York University, comentó que los procesos de liberación de América Latina tuvieron límites y escasa producción intelectual que los sostuviera. Así, Hispanoamérica generó una independencia limitada, ambigua y maniatada.
Cuestionó los planteamientos de la Teología de la Liberación sobre la independencia de los países latinoamericanos y el papel que ha desempeñado en las sociedades de nuestros países. “La Teología de la Liberación propone la independencia bajo la cruz”.
Subirats consideró que la única independencia victoriosa en nuestro continente fue la de Estados Unidos, porque tenía un credo científico, una estructura ideológica y contaba con Benjamín Franklin, quien crea una idea de la ciencia para el desarrollo.
Con énfasis, indicó que Latinoamérica necesita recuperar el tiempo perdido en educación, pero no desde una postura subalterna. “Tenemos que desarrollar una educación crítica ante los criterios dominantes de la economía. Requerimos de una teoría crítica contemporánea sociológica y cultural capaz de generar alternativas”, y propuso estructurar una teoría crítica frente a la crisis que vivimos.
Junto con el doctor Drucker Colín también participaron el maestro Luis Lozano Tovar, de la UNAM; Juan Chagoya, ex director del Instituto de Ciencias de la Educación de Michoacán, y José de Jesús Almejo, de la Universidad Autónoma Popular de Puebla.