Dirección de Comunicación Social
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Número 337
Octubre 20, 2010
EXPONEN EN CONGRESO DE LA UAM CARACTERÍSTICAS DE UNA NUEVA
ADMINISTRACIÓN PARA UNA NUEVA UNIVERSIDAD*Comas Rodríguez sugiere relacionar diversos elementos en beneficio de las instituciones
*Flexibilidad, factor que determina el éxito de una organización, indica
*El reto, encontrar relaciones efectivas entre diferentes nivelesEl doctor Óscar Comas Rodríguez, secretario de la Unidad Iztapalapa, advirtió que toda organización rígida e inflexible desaparecerá sin remedio y para evitarlo debe ser dinámica y relacionar siempre todas las partes que la forman, mientras en el caso de una universidad la administración está obligada a vincularse con la academia y contar con una legislación actualizada, aunado a que todas las partes deben marchar al ritmo de la gnoseodinámica actual.
En el Decimocuarto Coloquio de Administración Las organizaciones en México, reflexiones en el marco del bicentenario, que organizó la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Veracruzana, el académico indicó que a partir de la década de los 90 se hizo más evidente la necesidad de reestructurar las formas tradicionales de administración, gestión, financiamiento y distribución de los recursos en las instituciones universitarias, para cumplir con sus metas.
“Hay que repensar una transición administrativa, con una mayor interrelación entre los procesos, los actores y las funciones que desempeña la universidad; una nueva administración para una nueva universidad necesita contemplar elementos como la cultura, la normatividad, los recursos, la infraestructura y diferentes procesos del contexto actual, en búsqueda de innovación para mejorar el desempeño de las instituciones de educación superior”, puntualizó el investigador.
Comas Rodríguez advirtió que en este cambio existe una interrelación entre el riesgo y los recursos; sin embargo, “los grandes acontecimientos y accidentes son inesperados, debemos prepararnos y enfrentarlos, la acción es decisión, la elección es una apuesta”.
En su ponencia Una nueva administración para una nueva universidad, enfatizó que una de las debilidades es la ruptura interna y el poco involucramiento de los actores sociales en la vida universitaria. Para remontar esto se requiere de una participación integral, definida y delimitada de las áreas académicas y administrativas, con propósito de propiciar y desarrollar ambientes y condiciones favorables para coadyuvar en estrategias y fines.
Reiteró que el principal desafío de la gestión universitaria, más allá de las ideologías, es encontrar relaciones efectivas y oportunas entre los diferentes niveles de organización. Aseguró que lo que distingue un comportamiento inercial de uno en movimiento es la no rigidez de principios y procesos de administración, y sólo así se tiene capacidad de contender con la celeridad del perfeccionamiento científico y tecnológico.
Por otra parte, para el especialista resulta indispensable el diseño de indicadores para un sistema de evaluación sistemática de la vida universitaria y de las acciones de gestión, con el fin de evaluar logros, promover cambios y dar certidumbre a la comunidad de los avances, así como de las dificultades o necesidades de cambios de rumbo.
También es urgente, subrayó, crear una estructura normativa flexible que permita cambiar y adaptar perfiles disciplinares de manera oportuna e internacionalizar la universidad para dar respuestas tanto a los retos del entorno global como a los del ámbito local.
“Debemos comprender a las organizaciones no desde un sentido estructural y racional, sino desde una perspectiva política y desde las interacciones y dinámicas que en ellas se constituyen, focalizar la atención en sus conflictos, negociaciones, luchas de intereses y modos organizativos complejos”, propuso el funcionario universitario.