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Número 357
Noviembre 5, 2010
RECONOCE EL INAH INVESTIGACIÓN DE LA DOCTORA OLAVARRÍA PATIÑO SOBRE EL “CUERPO FLOR”

*Mención honorífica del Premio Fray Bernardino de Sahagún 2010
 
*Ha dedicado 10 años de labor científica en poblaciones yaquis de Sonora
 
*Recibirá el galardón el 16 de noviembre en el Castillo de Chapultepec

La doctora María Eugenia Olavarría Patiño, coordinadora del posgrado en Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma Metropolitana, obtuvo mención honorífica en la categoría de mejor investigación en Etnología y Antropología Social del Premio Fray Bernardino de Sahagún 2010, que otorga el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por su trabajo El cuerpo flor. Etnografía de una noción yoeme.
 
Adscrita al Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa, la doctora Olavarría Patiño explicó que el trabajo resume 10 años de investigación –publicada en 2009 por la UAM y por la editorial Miguel Ángel Porrúa– en poblaciones yaquis de Sonora, particularmente sobre aquellos miembros de las comunidades dedicados a la curación.
 
El conocimiento sobre el cuerpo humano, su constitución y atributos, las formas en que se relaciona con su entorno, conforma un conjunto de discursos compartidos por los miembros de las comunidades y familias yaquis, en mayor medida por curanderas y curanderos, parteras y otros especialistas yoemem, señaló la investigadora, quien explicó que yoeme es el etnónimo genérico para yaquis y mayos; la variante yaqui designa yoeme singular y yoemen plural.
 
Este conocimiento está presente en relatos, consejos, recetas y leyendas que se inscriben en una cadena tradicional de discursos que es necesario reconocer, por lo que el trabajo de investigación realizado en la última década busca recuperar y reconstruir el universo discursivo yaqui relacionado con las representaciones del cuerpo humano, sus componentes, procesos y productos, así como sobre las prácticas relativas a los procesos de salud y enfermedad a través de testimonios orales. 
 
El trabajo –en el que también participaron las doctoras Cristiana Aguilar y Érica Merino– toma como punto de partida el hecho de que el conocimiento yaqui constituye, en la actualidad, una síntesis original de diferentes tradiciones –amerindia, judeocristiana e incluso medieval–, cuya interpretación exige renunciar a todo intento de extrapolación de categorías y modelos que pudieran llegar a presentarse como afines, señaló.
La doctora Olavarría Patiño, quien recibirá el reconocimiento el próximo 16 de noviembre en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, expuso que el título del libro “tiene que ver con algo muy original del saber de los yaquis. Para ellos el cuerpo humano tiene una entidad física, pero también tiene otra que es el alma; es además ‘desprendible’, porque viaja en sueños”.
 
En la teoría yaqui del cuerpo hay un tercer elemento, que ellos denominan el seewa takaa, que es el “cuerpo flor”, presente sólo en unos cuantos individuos, entre ellos los curanderos. El “cuerpo flor” es considerado un don que se expresa físicamente en los remolinos de cabello en la cabeza o bien en las manchas de las uñas de aquellos que lo poseen.