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Número 355
Noviembre 4, 2010
EL RESCATE DE LOS MINEROS CHILENOS, EJEMPLO MUNDIAL DE RESPONSABILIDAD SOCIAL: GRANILLO

*Participó en el octavo Congreso Internacional de Responsabilidad Social
 
*Nunca más debe ocurrir una tragedia como la de Pasta de Conchos, exhortó
 
*Imperativo, que se modifiquen las condiciones laborales en esa rama

El rescate de los 33 mineros chilenos, que estaban atrapados a 700 metros de profundidad, es un ejemplo mundial de responsabilidad social y al mismo tiempo muestra que la vida es lo más importante. El mensaje que se deduce es que el sindicato, el gobierno, la empresa y la sociedad chilena fueron capaces de alcanzar una meta ejemplar.
 
Así lo señaló la doctora Lilia Granillo Vázquez, investigadora del Departamento de Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, al participar en el octavo Congreso Internacional de Responsabilidad Social, Base para un Mundo Sustentable, que se efectuó en el Centro Histórico de la ciudad de México.
 
En entrevista indicó que este hecho es muy significativo para el mundo y especialmente para México, pues en el caso de nuestro país el gobierno federal y la empresa minera de Pasta de Conchos, Coahuila, donde quedaron sepultados mineros mexicanos, no usaron la tecnología para conocer a cabalidad la suerte de los obreros.
 
Granillo Vázquez comentó que este ejemplo advierte que las condiciones de la minería deben cambiar no sólo en México, sino a escala mundial. Con el suceso en Chile se ha abierto un nuevo paradigma en la minería para el cuidado de los trabajadores.
 
Se pronunció por que se revise esa situación y se modifiquen las condiciones laborales en la minería, pero también que la sociedad cambie para no callar las cosas y entrar en una dinámica de diálogo. Así que “Pasta de Conchos no debe pasar nunca más”, sentenció.
 
La investigadora puntualizó que la minería es la industria más llamada a la responsabilidad social y a la sustentabilidad, mientras México es un país minero y estamos echando a perder los recursos, los estamos acabando.
 
Lo sucedido en Chile muestra responsabilidad social; participaron las familias, la empresa, la sociedad y el gobierno, que logró hacer un consenso para salvar a los mineros, pero convergieron muchos factores. “Demostró que vale la pena intentar el rescate de la vida de los mineros; es un ejemplo de sabiduría, porque se hizo con base en los conocimientos que se tenían, con una postura científica de la prueba y el error”, dijo.
 
La sustentabilidad es una actitud ante la vida y la responsabilidad social es una herramienta, para gestar la sustentabilidad, indicó la investigadora. Así, debe entenderse que la responsabilidad social es la capacidad de responder a los impactos de las actividades empresariales y que se puede medir.
 
En ese sentido, es imperativo, apuntó la doctora Granillo, que las empresas cumplan con los objetivos sociales, ambientales y económicos en la consecución de sus metas productivas, a diferencia de años atrás, no se trata de donar u organizar fiestas, esa filantropía del siglo XIX es anacrónica.
 
Detalló que se trata de una gestión por procesos que responda a las necesidades del presente, al proporcionar servicios y productos que se necesitan sin acabar con los recursos naturales que generaciones futuras requerirán. “Hay que cuidar el futuro y cuidar la vida”.
 
Se pronunció para que los sindicatos y las compañías trasnacionales rindan cuentas sobre la responsabilidad social en las industrias, eso significa el cumplimiento de las leyes sobre el cuidado del medio ambiente, el respeto a los derechos laborales y la no discriminación en las empresas.
 
Se trata, señaló, de que se inicie un cambio en el comportamiento individual, pero también empresarial y gubernamental sobre la sustentabilidad y la responsabilidad social.
 
En el panel también participaron el licenciado Alfredo Esparza, de la Secretaría de la Función Pública; el maestro Jorge Molina, de la Red Puentes, y el licenciado Alejandro Sosa, de Iniciativa GEMI.