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Número 362
Noviembre 26, 2009

SON LAS CONDICIONES Y LAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN LABORALES CAUSANTES DE ACCIDENTES EN EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN, SEÑALA EGRESADA DE LA UAM

*Existe una tasa de accidentes de 36.3 por ciento, riesgo 10 veces mayor al reportado en cifras oficiales
 
*Su investigación ganó el XII Premio Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo

Las enfermedades y los accidentes que sufren los trabajadores de la construcción –uno de los sectores que presenta más contingencias y muertes en todo el mundo– tienen su origen en las condiciones y las formas de organización laborales, las cuales pueden ser modificadas en beneficio de la seguridad y la salud de los empleados, que son el recurso más importante en cualquier asociación.
 
A esta conclusión llega la maestra Laura Elena León Cruz, egresada de la Maestría en Ciencias en Salud de los Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en su investigación “Las causas de los accidentes de trabajo en un grupo de obreros de la construcción en la ciudad de México”.


El proyecto fue ganador del XII Premio Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en la categoría de investigación sobre riesgos de trabajo, concurso instituido por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Cámara Nacional del Cemento.
 
El estudio de caso –de 168 trabajadores de un distribuidor vial en el Distrito Federal– analiza los factores de riesgo que incluyen: instalaciones, herramientas, equipos de protección, jornadas laborales, tipo de faena, supervisión, estudios ergonómicos, salarios, servicios y prestaciones, para después sugerir las medidas de prevención que llevarían a la disminución e incluso desaparición de accidentes en este grupo de empleados.

Algunos de los datos obtenidos con esta investigación fueron una tasa de accidentes general de 36.3 por ciento –riesgo 10 veces mayor al reportado en cifras oficiales–, la proporción más alta fue para los denominados fierreros con 51.7 por ciento.

También se encontró que aquellos obreros que sufren de fatiga tienen 1.7 veces más probabilidad de lesionarse, situación que corrobora que el cansancio es un mediador entre los riesgos y exigencias derivados del proceso de trabajo para la generación de accidentes, así como que el peligro aumenta el doble cuando existe agotamiento.
 
A pesar de que la industria de la construcción aporta en el país 6.8 por ciento del Producto Interno Bruto, las condiciones en las que sobreviven los trabajadores de la construcción son precarias.
 
Los individuos de este sector son en su mayoría jóvenes con escolaridad básica, que tienen una vivienda humilde y hacinada, y viajan durante horas para llegar de sus hogares al trabajo.
 
La necesidad de ocuparse los lleva a aceptar bajos salarios –4 mil 700 pesos mensuales en promedio en el Distrito Federal–, contratos eventuales –76 por ciento son contratados en forma verbal, y en el caso estudiado el porcentaje es de 99 por ciento–, sin prestaciones –77 por ciento de los trabajadores de esta industria– y condiciones laborales peligrosas.
 
Entre los hallazgos de la investigación destaca la existencia de jornadas de trabajo de hasta 12 horas diarias y más de 48 semanales sin pago de horas extras, ritmo impuesto tanto para obreros como para personal administrativo, que se extiende a horarios aún más extenuantes cuando los tiempos de entrega de la obra se acercan.
 
Las largas jornadas a las que se somete a este grupo generan un forzado ausentismo, ya que los tiempos de descanso son reducidos e insuficientes para recomponer la fatiga sufrida, que es uno de los factores que produce los accidentes.
 
Las exigencias de tipo ergonómico –esfuerzo físico intenso y posiciones forzadas del cuerpo– igualmente hacen a los obreros proclives a padecer múltiples daños en su salud.
 
La maestra León Cruz propone aplicar en proyectos y planes de prevención de riesgos de trabajo: la estabilidad laboral del personal obrero y administrativo con contratos de base y salarios por jornada, con el fin de darles seguridad y afianzar su compromiso con la empresa, además del establecimiento de jornadas de ocho horas como marca la Ley Federal del Trabajo, lo que redundaría en la disminución de fatiga y accidentes laborales.
 
Además de la contratación específica de trabajadores para el horario nocturno con el fin de evitar los dobles turnos, horas extras y ausentismo, ya que esto ayudaría a combatir la fatiga patológica; áreas laborales limpias y en orden, así como mantenimiento preventivo y correctivo a instalaciones, maquinaria y herramienta que la empresa está obligada a proporcionar a los obreros.
 
La realización de las pausas propuestas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) durante la jornada laboral, para disminuir la exposición del empleado a determinado esfuerzo físico estático y dinámico por cargar, jalar, empujar y rotar el cuerpo en diferentes posiciones.
 
El estudio incluye los parámetros sobre trabajo estático y dinámico y describe las medidas específicas que deben tomarse para reducir el riesgo de fatiga y accidentes por carga, tipo de objeto, levantamiento, distribución del lugar, diseño de la tarea, organización de la labor, ambiente y uso de maquinaria.
 
Sugiere a la empresa disponer de tecnología que ayude a los individuos a cumplir con sus labores sin tanto esfuerzo físico, una grúa, por ejemplo, puede sustituir las tareas del descargado de varillas que los fierreros realizan.
 
Las medidas consideran también necesario educar y capacitar a directivos y trabajadores respecto de las medidas de higiene y seguridad y mejorar la calidad de la supervisión.
 
En la investigación se evidenció que los supervisores dan órdenes confusas y que esto se convierte en un factor de riesgo, que puede corregirse organizando al grupo para que siempre laboren una persona de experiencia y uno novato, lo que disminuiría los efectos nocivos de la inexperiencia y la falta de claridad en las órdenes.
 
Deben existir instalaciones portátiles que permitan el aseo de los trabajadores antes de tomar los alimentos y de regresar a su domicilio, que funcionen también como vestidores y para resguardo de pertenencias tal y como lo establece la OIT en su Manual sobre Seguridad, Salud y Bienestar en las Obras de Construcción; el mismo texto propone que la empresa proporcione bajo alguna modalidad, alimentación nutritiva, limpia y en cantidad suficiente.
 
La experta subrayó que las empresas subcontratistas no deben ser eximidas de la obligación de asegurar a los trabajadores y hacer extensivas las medidas de higiene y seguridad adoptadas por la empresa que los contrata.