Dirección de Comunicación Social
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Noviembre 24, 2009
ES RETO DE LAS UNIVERSIDADES DEFENDER EL CONOCIMIENTO EN BENEFICIO DE LA SOCIEDAD, ASEGURAN EN SEMINARIO DE LA UAM
*México no protege activos intelectuales como el mezcal, la charanda, el queso cotija y la talavera
El gran reto para las universidades radica en la generación permanente de nuevo conocimiento, pero también en protegerlo, explotarlo y defenderlo en beneficio no sólo de la institución, sino de la sociedad en su conjunto.
El licenciado Mauricio Jalife Daher, socio fundador del Despacho Jalife, Caballero, Vázquez y Asociados, aseveró lo anterior al participar en el Seminario Propiedad Industrial y Transferencia Tecnológica, organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Jalife Daher sostuvo que la era del saber está basada en la apropiación privada de éste mediante la propiedad intelectual a través de derechos de autor, registro de patentes o secretos industriales, y actualmente quien tiene la codificación y posesión de las ideas dicta las reglas del juego.
Si bien a la propiedad intelectual en general se le vincula con la actividad empresarial, “es necesario ir mucho más allá”, porque los países y los pueblos son también depositarios de este tipo de derechos, lo que hace necesario conocer bien el sistema para sacar ventaja de éstos, aseveró.
Por ejemplo, apuntó el experto, el país pierde oportunidades en materia del conocimiento tradicional, a pesar de tener la experiencia del tequila, pues no hay producto con denominación de origen que venda tanto en el mundo.Tras subrayar que el titular de las denominaciones de origen es el Estado mexicano y las empresas son usuarias de ellas, advirtió que México no protege otros activos intelectuales como el mezcal, la charanda, el queso cotija y la talavera, entre otros.
Las denominaciones de origen, indicó, se han convertido en elemento esencial de la cadena productiva; sin ellas es difícil pensar en una industria que pueda reclamar exclusividad para determinados productos y ponerlos en el mercado con cierto valor agregado.
Cada vez hay más artesanías mexicanas “hechas en China”, porque se trata de objetos que no han sido protegidos, precisó.
El licenciado Jalife Daher calificó de indolente la legislación en la materia, porque resulta inaplicable en términos de protección del conocimiento tradicional, ya que permite que toda esa información que se ha generado en el país se siga diluyendo de una manera “absolutamente arbitraria”.
Las universidades deben preocuparse por conocer a cabalidad el sistema de propiedad intelectual, porque prácticamente en todas las ramas industriales “veremos que el componente básico de las empresas en el mundo es la tecnología, pero también la forma como las compañías emplean o dejan de usar dicho procedimiento”.
Las instituciones de educación superior deben plantearse además la impartición de cursos, con el fin de que los alumnos tengan una noción clara sobre el tema de propiedad intelectual, pues muchos egresados deciden crear empresas.
Indicó que “no nos podemos quedar en la parte de la protección –que es a lo que se enfoca y limitan las leyes de Propiedad Intelectual y Federal de Derechos de Autor– ya que salvaguardar no es suficiente, se necesita crear, proteger, explotar y saber cómo defender los derechos.
La doctora Alenka Guzmán Chávez, académica del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa, aseguró que no hay suficiente información entre los universitarios respecto a lo que significa la propiedad intelectual y la importancia de contar con un instrumento con el cual además puede producirse más conocimiento.
Si bien el saber es apropiable, también una parte es de naturaleza pública y generado en la Universidad, por lo que es necesario discutir en las instituciones de educación superior si éstas lo patentarán o transferirán y establecer cuáles son los ámbitos en los que pueden intervenir con respecto a su vinculación con las empresas y la posible comercialización de nuevas tecnologías. La legislación debe incluir estos aspectos, consideró.
Esta actividad fue organizada por la Oficina de la Abogada General –a cargo de la licenciada Claudia de Buen Unna– y la Coordinación General de Vinculación y Desarrollo Institucional de la UAM.