Dirección de Comunicación Social
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Número 120
Marzo 29, 2010
DIFÍCIL APLICAR UNA ESTRATEGIA DE “COLABORACIÓN” ECONÓMICA Y SOCIAL ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS, CONSIDERA PROFESOR DE LA UAM *Las metrópolis estadounidenses tienen todas las ventajas de tipo material, policiaco y cívico; nuestro país no cuenta con zonas fronterizas prósperas El hecho de que la Iniciativa Mérida haya pasado de un enfoque militar y policial hacia otro “más social” enfrenta la problemática de cómo romper las diferencias económicas y sociales “abismales” entre las ciudades fronterizas de México y Estados Unidos (EU), aseguró el doctor José Luis Orozco Alcantar, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Plantear un paralelismo entre zonas territoriales tan disímiles significa un buen propósito, pero lo cierto es que “la frontera mexicana ha sido casi siempre un área dependiente en lo económico de la estadounidense y el inconveniente es cómo romper esa desigualdad que es la marca distintiva de las ciudades lindantes”, expuso.
Al ejemplificar, el experto en Política Internacional se refirió a El Paso, Texas (EU), y Ciudad Juárez (México). “Se trata de dos urbes cuya diferencia es evidente, una es del primer mundo y la otra del tercero, y la cuestión es que nuestras fronteras han sido casi siempre franjas deprimidas, muchas veces federalmente ayudadas, pero con criterios centralistas”.El profesor del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco precisó que si el asunto es favorecer un crecimiento paralelo, “falta considerar qué tantas posibilidades tiene éste, porque las ciudades fronterizas de EU han vivido del comercio y han utilizado las aguas de los ríos con mucha mayor ventaja que las mexicanas”.
El investigador recordó que durante muchos años EU ha aplicado la fórmula de la prepotencia sobre México, “con los repartos del agua en las zonas y los variados aspectos de tipo comercial se evidencia la amplia diferencia”.
La divergencia entre ambas naciones, detalló, “comienza en la frontera”, donde es palpable el contraste entre unas y otras ciudades que tienen estilos de vida dispares. Esto hace que “aplicar un plan de cercanía económica y social sea muy difícil”; muestra de ello es que los estadounidenses cruzan las fronteras sin el menor problema, mientras que los mexicanos no pueden hacerlo sin visa.
Orozco Alcantar apuntó que si lo que ahora se propone es un crecimiento “relativamente paralelo” de las localidades fronterizas mexicanas, entonces es necesario observar que éstas “sólo podrían progresar si lo hicieran de manera semejante a la sociedad estadounidense”.
En su comparación advirtió que las metrópolis de EU tienen todas las ventajas de tipo material, policiaco y cívico, entre otras, mientras que México no cuenta en realidad con zonas fronterizas prósperas por sí mismas; ya que éstas han vivido de la maquila desde la época de José López Portillo y son franjas industrialmente subordinadas.
“No se ha dado un crecimiento paralelo; siempre ha sido la ciudad fronteriza mexicana la que depende de las grandes empresas estadounidenses”.
“Habría que ver cuál es la disposición de quienes han invertido en el límite mexicano por parte de EU y qué posibilidades hay de que ellos estimulen un crecimiento armónico entre las dos zonas, creando polos industriales más o menos autónomos”.
Sin embargo, el investigador dudó respecto de que la gran industria estadounidense ceda en algo y que los habitantes de las zonas limítrofes de EU estén dispuestos a movilizarse en un plan de igualdad con los mexicanos. “Me parece que no hay buena disposición por parte del mundo fronterizo de esa nación para hacerlo”.
El doctor José Luis Orozco Alcantar es profesor del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco (Teléfono: 5483-7111).