Dirección de Comunicación Social

Número 087
Marzo 13, 2009

REALIZA UAM LOS PRIMEROS ESTUDIOS CONDUCTUALES DEL LOBO MEXICANO

*Alumnos y académicos de esta casa de estudios realizan libros y disco compacto para divulgar información sobre este mamífero
El lobo mexicano, cuya población total en el país asciende a 307, todos en cautiverio –después de haber casi desaparecido hacia mediados del siglo pasado– se apresta a emprender la vida en libertad, mientras expertos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) realizan los primeros estudios en el mundo en concentraciones hormonales para medir niveles de estrés en ese cánido que permitan establecer el comportamiento de la especie.

Frente a la imposibilidad de realizar estudios conductuales en el hábitat natural del mamífero –no existe en libertad– la cuantificación de concentraciones de metabolitos, entre ellos cortisol y esteroides, contenidas en heces fecales es una alternativa científica para conocer los grados de estrés de los animales y predecir algún tipo de hábitos.

Las investigaciones fisiológicas y etológicas son efectuadas por la maestra Asunción Soto Álvarez y el doctor Miguel Ángel Armella Villalpando, especialista y jefe del Departamento de Biología de la Unidad Iztapalapa, en cada caso, así como por el doctor Jorge Servín Martínez, del Departamento de El Hombre y su Ambiente de la Unidad Xochimilco.

Los estudios de los especialistas universitarios resultarán fundamentales para seleccionar los ejemplares de lobo mexicano que pudieren responder mejor en situaciones de estrés y, por ende, que serían clasificados como aptos para la sobrevivencia cuando fueran introducidos a la vida silvestre.

La población de lobos mexicanos en el país habita en zoológicos y unidades de manejo ambiental; cuando se considere que existe una cantidad representativa, que el acondicionamiento para la vida en libertad haya sido logrado –la última generación previa a la liberación no ha tenido contacto alguno con el hombre y ha sido preparada para la caza– e identificadas áreas idóneas y recónditas para que se reintegre a la vida natural, iniciará el proceso de liberación de acuerdo con un programa de conservación en marcha.

La tarea no ha sido fácil: los científicos estadounidenses lograron –después de algunos intentos fallidos– la liberación con éxito de 50 lobos mexicanos en Nuevo México y en un futuro cercano México introducirá los primeros grupos seleccionados en la parte norte de la Sierra Madre Occidental.
 
En el programa de conservación participan investigadores y alumnos de la UAM; los profesores Armella Villalpando y Soto Álvarez forman parte del Subcomité Técnico Consultivo para la Recuperación del Lobo Mexicano, un grupo de asesores expertos en el tema constituido por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

También colaboran la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; la Dirección General de Vida Silvestre; la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; la Comisión Nacional Forestal; gobiernos estatales, y organizaciones civiles.

La diversidad de instituciones participantes responde a la necesidad de que el programa cubra todas las aristas posibles para llevar su misión al éxito, por lo que existen proyectos paralelos para restituir las especies con las que se alimenta el lobo mexicano, entre ellas el venado, el pecarí y el pavo de monte, así como para el pago de servicios medioambientales por el cuidado de los recursos en la región donde el mamífero sería introducido.

Los estudios sobre el lobo mexicano emprendidos hace más de nueve años por los académicos de esta casa de estudios tienen gran valor, en particular porque no existe información científica alguna anterior a la devastación que sufrió hace décadas.

Para crear conciencia sobre la importancia de mantener su naturaleza y biodiversidad a salvo, e intentando desmantelar mitos, leyendas, cuentos y creencias equívocas que han afectado al animal y pervivido en el imaginario social, académicos y estudiantes de las licenciaturas en Biología, en Ingeniería en Computación y en Biología Experimental, así como de la Maestría en Biología generan y difunden materiales informativos.

El libro El Lobo Mexicano. Un Amigo en Peligro, de la maestra Soto Álvarez, ganó el Concurso Biblioteca de Aula, de la Secretaría de Educación Pública, y forma parte del acervo bibliotecario de las escuelas oficiales de enseñanza básica del país.

El disco compacto interactivo El Lupus fue creado por la alumna Laura Lizett Ortega Soto, de la Licenciatura en Ingeniería en Computación, quien prepara la versión en inglés por solicitud del Special Species Project.

Al Rescate del Lobo Mexicano y Mi Amigo el Lobo son obras de la autoría de Daniela Granados de la Cruz y Yaneli Santiago Rodríguez, de la Licenciatura en Biología, que se suman a la divulgación amplia del tema.

En fechas próximas será editado un estudio del profesor Armella Villalpando que contó con la colaboración de Manuel Navarrete y Miguel Cueto, egresados de la Licenciatura en Biología, y referido a la presencia del lobo mexicano en la cosmovisión de 18 etnias indígenas del norte y centro de México.
 
Entre las características conductuales óptimas para que los lobos mexicanos sean candidatos a la liberación están su temor a los seres humanos y su capacidad para huir con rapidez y alejarse de quienes pusieron en riesgo de extinción a la especie, en una guerra binacional de exterminio emprendida el siglo pasado.
 
Armella Villalpando y Soto Álvarez recordaron que en 1928 México y Estados Unidos establecieron un convenio para acabar con el lobo mexicano en ambos territorios, dispersando un pesticida químico con la pretendida justificación de “proteger” a la población humana y al ganado de la región.
 
Tal campaña fue desarrollada no obstante que en el continente americano no existe un solo reporte de ataque de cánidos a personas. Para 1950 el lobo mexicano había casi desaparecido y en 1975 fueron encontrados los últimos cinco ejemplares en libertad en la sierra de Durango.
 
Para revertir esa grave situación, en 1975 inició el Programa Binacional para la Conservación del Lobo Mexicano, auspiciado por las autoridades del ramo de cada país, con el propósito de trabajar en la reproducción de esos animales en cautiverio para su liberación posterior en el norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

El doctor Miguel Ángel Armella Villalpando es jefe del Departamento de Biología de la Unidad Iztapalapa (Teléfono 5804 4687).