Dirección de Comunicación Social

Número 208
Junio 26, 2009

RECIBE ACADÉMICO DE LA UAM PREMIO IBEROAMERICANO
DE POESÍA “RAMÓN LÓPEZ VELARDE”

*Instó a dar nueva vida a López Velarde a través de la lectura de su poesía y sus textos ensayísticos y críticos
*La obra del poeta zacatecano es un manantial para aliviar la sed en momentos sombríos y de incertidumbre como los actuales
El doctor Evodio Escalante Betancourt, profesor-investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), recibió el Premio Iberoamericano de Poesía “Ramón López Velarde”, que otorgan el gobierno del estado de Zacatecas y el Instituto de Cultura de la entidad.

El reconocimiento es producto de los trabajos que como ensayista y crítico literario ha realizado sobre la obra del poeta jerezano que da nombre a este galardón, quien fuera uno de los creadores más importantes del siglo XX y personaje fundamental en el desarrollo de la historia literaria de México.
El premio –instituido en 1998– es la distinción más importante que otorgan a los creadores de una obra poética meritoria, y a quienes hayan reflexionado en torno a la figura de Ramón López Velarde (1888-1921).

Entre las figuras galardonadas con este premio se encuentran Roberto Cabral del Hoyo, José Luis Martínez, Juan José Arreola, Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño, José Emilio Pacheco, Juan Gelman, Emmanuel Carballo, Carlos Monsiváis, Víctor Sandoval y Francisco Hernández.

El académico de la Unidad Iztapalapa señaló en entrevista que Ramón López Velarde cambió –con su breve obra: tres libros, el último publicado de forma póstuma– el rumbo de la poesía en México y que fue el abrevadero de los poetas de la vanguardia, de los estridentistas y del grupo de los Contemporáneos en el que se encontraban José Gorostiza, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Gilberto Owen.

El siglo XX en la poesía inicia con la obra de este inteligente bardo, que nos muestra en su poética la complejidad anímica del individuo contemporáneo, al hombre desgarrado por las dualidades funestas: el erotismo y la muerte, en un extremo la provincia y en el otro las ideas cosmopolitas que nos invaden, indicó el doctor Escalante Betancourt.

El laureado definió a López Velarde como un poeta complejo y angustiado, aflicción que se refleja en el nombre de su segundo libro de poemas al que titula Zozobra, en el que se enmarca la preocupación y la angustia del ser contemporáneo.

También fue poeta de la esencia del alma nacional; “él sabía que ésta se encontraba en peligro y por ello la reconstruyó y nos dejó una imagen que perdura, un retrato poético que contiene vetas de lo nacional que no debemos perder y a las que debemos volver en momentos de incertidumbre y desorientación”, advirtió el intelectual.

La semblanza de López Velarde resultaría incompleta, aseguró el doctor Escalante Betancourt, si se dejara de mencionar una de sus principales virtudes: la inteligencia permanente y vigilante que se evidencia en los versos precisos, económicos y contundentes del poeta, así como en sus ensayos y textos críticos.

Para el investigador de la UAM, el poema La suave patria es esencial, extraordinario y de gran pertinencia, cuando se reflexiona sobre el futuro de México, “ya que éste se finca en lo que nos pertenece, en nuestras raíces, en las cuales está indudablemente López Velarde y su obra, así como la de Alfonso Reyes, Octavio Paz o Mariano Azuela, figuras que dejan honda huella, y sin las cuales estaríamos verdaderamente huérfanos”.

Instó a dar nueva vida a López Velarde a través de la lectura de su poesía y sus textos ensayísticos y críticos, “tenemos en su obra un manantial para aliviar la sed en momentos sombríos y de incertidumbre como los actuales”.

Durante más de 34 años, el doctor Escalante Betancourt ha ejercido la crítica literaria en todas sus formas, desde la reseña, hasta el análisis de las últimas novedades bibliográficas o el estudio profundo y reposado de periodos literarios o de autores.

Ha escrito poesía y ensayos literarios y filosóficos, entre sus libros se encuentran Las metáforas de la crítica, La espuma del cazador, José Gorostiza. Entre la redención y la catástrofe, Elevación y caída del estridentismo, La vanguardia extraviada, Breve introducción al pensamiento de Heidegger, José Revueltas. Una literatura del <<lado moridor>>, El Dios en el precipicio. La poesía de Manuel José Othón y Relámpago a la izquierda, entre otros.

El escritor, quien además es miembro de la Asociación Filosófica de México y del Sistema Nacional de Investigadores, reconoció que su trabajo es difícil: comentar, explicar y valorar una obra literaria exige conocimiento riguroso para apreciar lo que vale, y capacidad para apartarse de la opinión común, subrayó.

El verdadero crítico –compartió– se demuestra cuando se hace un juicio negativo, algo a lo que no debe temer, pero aclaró que por contundente que sea, siempre debe dejar la “puerta abierta” para que sea el lector quien exprese la última palabra; es poco ético decirle a éste lo que debe o no leer; mi función se centra en expresar razones y no en imponerlas.

“Cada libro que leo es una aventura, puede decepcionarme o sorprenderme, como me sucedió recientemente con La isla de las breves ausencias, del poeta Francisco Hernández, obra que posee una hermosura meta literaria, en la que el lector podrá encontrar la poesía dentro de la poesía”, señaló Escalante Betancourt, alegre y satisfecho de su quehacer literario, mientras mostraba emocionado la medalla de plata que en una de sus caras tiene grabado el retrato de López Velarde.