Dirección de Comunicación Social

Número 204
Junio 24, 2009

ESTÁ MÉXICO REZAGADO EN LA GENERACIÓN DE REFORMAS LABORALES, ASEGURA
ACADÉMICA DE LA UAM

*Es necesario defender la negociación colectiva para lograr el equilibrio entre las necesidades de los trabajadores y de la empresa
México ha quedado rezagado en la formulación de reformas laborales para contrarrestar los efectos adversos de las políticas neoliberales, las cuales en otros países latinoamericanos se han traducido incluso en crecimiento económico y protección de los derechos de los trabajadores.

Lo anterior lo afirmó la doctora Graciela Bensusán Areous, profesora-investigadora del Departamento de Relaciones Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), entrevistada en el marco del XV Encuentro Iberoamericano del Derecho del Trabajo.

La especialista en Sociología del trabajo y relaciones laborales señaló que algunos países de la región como Argentina, Brasil, Uruguay y Chile han fortalecido sus instituciones laborales en la última década, con el fin de compensar los efectos adversos que generó la política económica neoliberal sobre los trabajadores, tales como el impacto en el mercado laboral, precarización del empleo, deterioro del ingreso y aumento de la incertidumbre en cuanto a la pérdida de la ocupación.

Estos países –dijo la académica de la Unidad Xochimilco– entendieron las consecuencias de debilitar el derecho del trabajo y sus instituciones, por lo que invirtieron esfuerzos en el fortalecimiento de los sindicatos y crearon las condiciones para recuperar el poder de negociación de estas instancias, lo que entre otros factores impulsó un “crecimiento económico notable”, combinado con la protección de los derechos laborales.

En México, por el contrario, no se hizo reforma alguna en la legislación laboral, se realizaron importantes modificaciones “con muy malas consecuencias” en los sistemas de pensiones, las cuales afectan el futuro del retiro de los trabajadores, sin que hasta ahora se haya reaccionado como sí se hizo en Chile, ante los malos resultados generados por el proceso de privatización de dichos sistemas.

Lo anterior explica que la política laboral en México se subordinó a la macroeconomía y no cuenta con autonomía para tener metas de inclusión social y corrección del problema de la desigualdad, lo que muestra “que en el proceso de transición a la democracia se perdió la oportunidad de democratizar el mundo del trabajo”.

La docente agregó que en este asunto algunos sindicatos sí ganaron autonomía, como el Nacional de Trabajadores de la Educación, pero sin propiciar la democracia al interior de sus organizaciones y sin rendición de cuentas respecto a los recursos que manejan.

“Hemos generado monstruos en algunos sectores como el de maestros y petroleros”, los cuales se han constituido en organizaciones poderosas que funcionan no sólo como monopolios, sino como espacios que no permiten la representación de los intereses de los trabajadores”.

Mención aparte –continuó– tiene la alta proporción de trabajadores asalariados que no está inscrita en el Instituto Mexicano del Seguro Social y que no cuenta con prestación alguna en momentos de crisis como el actual.

México por lo tanto llega a esta crisis en las peores condiciones comparado con otros países de América Latina, donde llevan más de 10 años fortaleciendo instituciones y rectificando la idea –que “trajo tan malas consecuencias”– de creer que la flexibilidad extrema en el empleo era la mejor manera de generar crecimiento; se ha demostrado que eso es totalmente falso.

La investigadora advirtió que en el país sigue pendiente una reforma laboral, pero no pensada en el mismo ángulo de las modificaciones neoliberales de los años 80 y 90 que no dieron resultado en ninguna parte del mundo, sino que recupere la experiencia latinoamericana y del orbe, sin sobredimensionar la importancia de la flexibilidad.

Lo anterior debido a que México es uno de los mercados más flexibles; “basta ver la pérdida salarial (20 por ciento en 30 años), afirmó.

En este contexto, dijo la especialista, es necesario defender la negociación colectiva como un instrumento fundamental para lograr el equilibrio entre los requerimientos de la empresa y los de los trabajadores, que en México se encuentra inutilizada por el deterioro de los sindicatos y la simulación en la contratación colectiva.

Se trata de un tema fundamental porque en el país representa un problema “gravísimo” la ausencia de órganos que permitan que se exprese la voz de los trabajadores, como es en la negociación colectiva.
La doctora Graciela Bensusán Areous es profesora-investigadora del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco (Teléfono 5483-7000 Ext.3339).