Dirección de Comunicación Social

Número C-51
Junio 19, 2009

DESVELA ESPECIALISTA APORTES A LA NARRATIVA DETECTIVESCA
EN LA OBRA DE JOSÉ EMILIO PACHECO

La fascinación creada por la novela Morirás lejos (1967) desde el punto de vista policial radica en que admite varias interpretaciones, manifestó el académico Gabriel Hernández Soto, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en el marco del homenaje Pasión por la palabra que se le rinde al poeta José Emilio Pacheco (1939).

Durante su participación en el homenaje organizado por esta casa de estudios, el especialista llevó a cabo un escrutinio de la obra desde la teoría policial con el fin de dilucidar cuáles han sido los aportes del autor de Batallas en el desierto y El principio del placer al ámbito de la narrativa mexicana de tema criminal.

“El esquema básico y esencial del relato policial exige que el centro de la narración sea un delito, es decir, un relato policial utiliza el crimen como pretexto para narrar la investigación de un enigma mediante los poderes de la inteligencia”, apuntó Hernández Soto.

Destacó que en el caso de Morirás lejos, al tratarse de un ajuste de cuentas, “de una venganza”, sería fácil etiquetar la obra del escritor como una novela policiaca, realizada desde el punto de vista de la víctima.

Sin embargo, esta puesta en escena va más allá. “Implica una solución teórico policial que será característica de nuestra literatura: impedidos de crear la figura de un detective audaz y sofisticado o de acudir a una policía altamente calificada, el héroe policial latinoamericano es un improvisado, alguien a quien la vida ha puesto en la encrucijada de salvarse o morir”, abundó.

Hernández Soto detalló que la conformación narrativa de Morirás lejos –obra en la que el trasfondo trágico es evidente, pues recrea la persecución de siglos que han sufrido los judíos hasta el holocausto- también permite otra lectura según se elija entre las múltiples opciones acerca de la identidad de Alguien o Eme.

En este sentido apuntó que los personajes ya mencionados pueden ser en la misma novela y al mismo tiempo víctimas o victimarios, “hombres justos o malvados, seres que gozan con el dolor ajeno; incluso, puede que uno de ellos no exista o quizá no existe ninguno”.

Así, la novela no es sino la fabulación de un hombre sentado en una banca del parque que imagina atrapar a un antiguo nazi o bien la alucinación paranoica de un antiguo nazi que imagina que un hombre sentado en una banca del parque viene a ajusticiarlo.
El investigador aseveró que la novela de José Emilio Pacheco convierte al lector, no en el asesino, sino en el detective-narrador, en tanto que lo obliga a elegir entre las diversas opciones.

“Desde esta perspectiva, las transgresiones al canon detectivesco operada por el homenajeado no resultan meros artilugios de prestidigitador consagrado, sino propuestas de ampliación de los estrechos márgenes de la teoría policial”, expresó.

Es importante destacar que la literatura policial mexicana se ha caracterizado por ser paródica e intertextual, “pero también por utilizar recursos narrativos impropios de la literatura detectivesca, como la metaficción, el relativismo del narrador, la fragmentación de la trama y la ambigüedad del discurso.

“No ver en este aspecto único de la narrativa neopolicial la huella de Morirás lejos supone subestimar la cultura de los escritores policiales mexicanos, pero también implica el negar a Morirás lejos la trascendencia que le corresponde”, concluyó.