Dirección de Comunicación Social
Número C-47
Junio 16, 2009
ES JOSÉ EMILIO PACHECO EL MÁS ÁVIDO LECTOR Y EL MENOS LIBRESCO DE NUESTROS
ESCRITORES, DESTACA HÉCTOR AGUILAR CAMÍN*Inician actividades del homenaje "Pasión por la palabra" en la UAM
"Alcancé a vivir 70 años, lo que es al mismo tiempo un triunfo y una tragedia; me pregunto si hasta aquí llegué y si lo poco que les ofrezco es cuanto pude dar o si por el contrario habrá un nuevo comienzo a partir de cero y alcanzaré a escribir los libros que ambicionaba", expresó el escritor José Emilio Pacheco al recibir "con abrumadora gratitud" el homenaje que le rinden las universidades Autónoma Metropolitana (UAM) y la Nacional Autónoma de México (UNAM), así como la Fundación por las Letras Mexicanas, por sus 70 años.
El autor de El principio del placer y Las batallas en el desierto dijo tener una sensación de irrealidad "basada en gran parte en la creencia de que no soy yo de quien se hablará aquí, sino del autor de algunos libros que empezaron a salir hace ya 50 años".
Y es que se trata un trecho de vida en la historia que nunca me he atrevido a examinar en su conjunto, y lo que veo ahora es cómo ese autor que lleva mi nombre, resulta un producto de su país y de su tiempo y de una invención de la generosidad de ustedes y del azar y de la crítica, agregó con agradecimiento ante la concurrencia reunida en el Auditorio Arquitecto Pedro
Ramírez Vázquez de la UAM.José Emilio Pacheco estuvo acompañado en el presidium por el doctor José Lema Labadie, rector general de la UAM; la doctora Mercedes de la Garza, directora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM; el escritor Héctor Aguilar Camín, así como el licenciado Miguel Limón Rojas, presidente de la Fundación para las Letras Mexicanas, y el coordinador general de Difusión de la UAM, maestro Daniel Toledo Beltrán.
Si algo demostrará las reuniones de estos días -dijo el homenajeado en alusión a la serie de conferencias que tendrá lugar bajo el lema "Pasión por la palabra"- es que el trabajo de la crítica hace de un conjunto de hojas de papel -con signos en tinta negra- algo que la persona que los forjó ignoraba que había hecho. El azar, agregó, es responsable de que unas cuantas de muchas páginas hayan salido más o menos bien y hayan encontrado lectores.
Quien recibiera el doctorado Honoris Causa por la UAM en 2001 mencionó descubrir con gran alegría que entre los conferencistas se encontraban amigos generosos, pero también personas a las que nunca había visto. "Me pregunto qué verán en textos muchas veces escritos antes de que ellos nacieran y qué me revelarán acerca de mí mismo".
Luego de aludir a una conversación que tuvo hace 50 años con Juan José Arreola, quien le señaló que todo ser humano tiene sólo siete conversaciones de las que nadie les puede sacar, confesó sentirse "aterrado" por la cantidad de discursos que tendrá que pronunciar de aquí al 30 de junio, fecha en que cumplirá 70 años.
Héctor Aguilar Camín destacó que José Emilio Pacheco ha cumplido más de medio siglo de vida dedicada al magisterio de leer y escribir. De la lectura de los muchos libros e infinitas colaboraciones para la prensa, alguien podría derivar que Pacheco nació sabiendo leer y escribir, pues a los 20 años publicó La sangre de medusa (1950), tres años después su primer libro
de poemas Los elementos del fuego (1962), por lo que su vida como narrador cumple 50 años y 47 la de poeta.Pacheco se estableció como un hombre de letras desde sus primeros títulos y no ha hecho con el tiempo sino consolidar y ampliar su sitio como una piedra fundadora de la literatura mexicana moderna. Ha tenido como tal una larga y fecunda cosecha.
Citó a Jorge Luis Borges al señalar que un clásico es un autor al que distintas generaciones leen a través del tiempo con idéntico fervor. "Yo he vuelto a las páginas viejas de José Emilio, las que leí una generación atrás, cuando yo mismo era otra generación, y he encontrado en ellas una fresca actualidad, una cuidadosa transparencia, una imantada sencillez", apuntó el autor de Morir en el Golfo.
José Emilio es quizá el más ávido lector y el menos libresco de nuestros escritores. Autodidacta en una época de expansión de las universidades y los grados académicos, él demuestra que la mejor Universidad es la lectura y el mejor doctorado la biblioteca.
No ha llevado su erudición a la pedantería ni su vida entre libros al elitismo: su poesía se encamina a la conversación y la naturalidad, su prosa a la mayor densidad gramatical y léxica; sin embargo, bajo la superficie tranquila de ese oficio asoma la desolación del testigo sacudido por las aberraciones de su tiempo, por el horror y la impotencia ante los males del mundo. Ha sido además un "habitante ejemplar de la República de las letras.
Luego de reseñar algunos rasgos de la obra del autor homenajeado, el doctor José Lema Labadie advirtió que la deuda que tienen los estudios literarios, la crítica y el mundo de las letras con José Emilio Pacheco es muy grande y es evidente que no se ha hecho un balance o un recuento de sus contribuciones en el campo de la crítica literaria.
Sus trabajos sobre el siglo XIX mexicano y de la literatura latinoamericana del siglo XX merecen atención especial. La ocasión -subrayó- permite volver a su obra, la que ha ido construyendo con pasión por la palabra.
Revisar su producción narrativa que ha servido de pauta a nuevas generaciones de escritores es tarea inaplazable, ya que desde obras como El principio del placer hasta Las batallas en el desierto el lector se encuentra con una escritura expansiva que se abre a la interpretación y abarca el dilema del tiempo que no volverá, el amor que resulta efímero por su propia naturaleza, la ciudad como centro de la deshumanización moderna, y otros tópicos literarios antiguos y modernos que Pacheco ha sabido explorar y describir en su cartografía del alma humana.
Desde hoy y hasta el próximo viernes 19 de junio se llevarán a cabo en la UAM y en la UNAM 10 mesas de trabajo en torno a la obra de José Emilio Pacheco en las que participarán más de 40 especialistas.