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Número 217
Junio 11, 2010
 RESIDUOS DE ANTIBIÓTICOS EN LECHE, ADVIERTEN INVESTIGADORAS DE LA UAM
*Entre los posibles efectos: respuestas toxicológicas, reacciones inmunopatológicas, secuelas carcinogénicas y aparición de cepas multiresistentes

La leche destinada al consumo humano presenta grados variables de residuos de antibióticos usados en la producción ganadera, los cuales pueden causar respuestas toxicológicas, reacciones inmunopatológicas, efectos carcinogénicos y aparición de cepas multiresistentes.
 
Los tratamientos térmicos a que se somete la leche no destruyen las sustancias inhibidoras, advierten las maestras Beatriz Schettino Bermúdez y Acacia Ramírez Ayala, así como la bióloga Irma Escobar Reyes, investigadoras de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quienes refirieron que la penicilina, por ejemplo, pierde sólo ocho por ciento de su actividad luego de la pasteurización.
 
Las especialistas afirman en el artículo “Residuos de antibióticos en leche”, que en la industria ganadera existe uso indiscriminado de fármacos, manejo de dosis excesivas, aplicación de medicamentos no permitidos y poco respeto por los tiempos de retiro o supresión de la leche que proviene de animales tratados con antibióticos.   
 
El texto incluido en el libro Producción sustentable, calidad y leche orgánica enumera estudios realizados en distintos países que presentan variaciones respecto a la incidencia de residuos de antibióticos. En España, por ejemplo, de 2,686 muestras realizadas, 3.8 por ciento dio positivo, mientras que en el norte de Italia dos de cada 50 muestras se encuentran por encima del límite para residuos de medicamentos veterinarios.
 
En México algunos trabajos científicos reportan que en el valle de México, de 125 muestras de leche de diferentes marcas, sólo 9.6 por ciento resultó libre de antibióticos y ocho muestras de leche para bebé analizadas dieron positivas a uno o dos de los antibióticos estudiados (penicilina, estreptomicina y tetraciclina).
 
Existe también referencia científica del examen de 102 muestras de leche pasteurizada de cuatro marcas comerciales de mayor consumo en la ciudad de México, encontrando una frecuencia superior a 50 por ciento de residuos de antibióticos en todas las marcas.
 
Aun cuando la frecuencia y variabilidad es diferente entre países, es claro que los residuos tóxicos son un problema trascendental por la falta de programas de inspección adecuados y una normatividad que incluya acciones por parte de las autoridades competentes, puntualizan las investigadoras del Departamento de .
 
En la mayoría de los países industrializados existen diversas reglamentaciones que pretenden lograr un equilibrio entre la pérdida económica para el productor y el nivel de residuos inocuos tolerables para el hombre. En contraste, el Código Sanitario de México aborda el problema de forma superficial.
 
En su capítulo VII, artículos 82, 83 y 89 se estipula que los productos de origen animal  y sus derivados destinados al consumo humano deben estar libres de antibióticos y otros agentes bacteriostáticos, pero no se cuenta con datos precisos de los niveles de tolerancia para cada medicamento utilizado en bovinos productores de leche.
 
También en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Control Sanitario de Actividades, Establecimientos, Productos y Servicios y en la NOM 091-SSA1-1994 sobre disposiciones y especificaciones sanitarias en leche pasteurizada, no están especificados los parámetros para determinar si este producto es apto o no para el consumo humano.
 
Las investigadoras del Área de Investigación Conservación y Comercialización de Productos Agropecuarios de la Unidad Xochimilco recomiendan elaborar un programa de control de residuos, establecer un organismo regulador encargado de ejecutar los programas de inspección y los análisis de laboratorio, así como formar un registro de los medicamentos veterinarios y/o sustancias químicas utilizadas en el país.
 
Al tiempo que se pugna por una normatividad que regule la distribución de medicamentos (incluyendo las actividades de venta, elaboración y uso), los límites de residuos en alimentos y el muestreo de control.