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Número 252
Julio 9, 2010
INSUFICIENTE LA NORMATIVIDAD SOBRE ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA EN MÉXICO, AFIRMA INVESTIGADOR DE LA UAM

*Faltan medidas de calidad y certificación para evaluar los materiales y sistemas constructivos desde el punto de vista energético
 
*Sesenta por ciento de las edificaciones mexicanas son informales por lo que carecen de tecnologías para el uso adecuado de los recursos en la construcción
 
*Para promover la sustentabilidad es necesario una certificación que englobe las características propias de la región climática

La normatividad sobre arquitectura bioclimática en México es escasa, presenta dificultades de implementación y carece de consideraciones efectivas de confort y uso de energía, señaló el doctor Aníbal Figueroa Castrejón durante el Seminario Bioclimática 2010: Reglamentación y Normatividad, organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
El investigador del Departamento del Medio Ambiente de la Unidad Azcapotzalco anotó que mientras en México 30 por ciento de la electricidad es consumida por edificios, en naciones de la Unión Europea, así como en Japón, Australia y Canadá, los marcos regulatorios para certificar la eficiencia energética de los inmuebles son ya una realidad.
 
La situación mexicana es muy complicada: cerca de 60 por ciento de las edificaciones son informales y no existen incentivos fiscales suficientes para implementar estrategias y tecnologías para el uso adecuado de los recursos en la construcción, apuntó el coordinador de la actividad.
 
Por otra parte, la industria nacional no tiene medidas de calidad y certificación para evaluar los materiales, elementos y sistemas constructivos desde el punto de vista energético; en general existe un desconocimiento del tema entre funcionarios de gobierno, desarrolladores, constructores, empresarios, diseñadores y clientes.   
 
El maestro Víctor Fuentes Freixanet, también investigador de dicho Departamento, aclaró que para promover la sustentabilidad es necesario una certificación que englobe las características propias de la región climática y evitar imitar las medidas extranjeras o aplicarlas erróneamente como sucede en la actualidad.
 
Con la finalidad de corregir debilidades y concretar propuestas, el cuerpo consolidado de investigación en Bioclimática de la Unidad Azcapotzalco promovió la formación de la red académica multidisciplinaria Arquitectura Bioclimática, la cual propicia el intercambio de conocimientos y experiencias relativos a la materia con colegas de otras latitudes.
 
Creada en 2009 y auspiciada por el Programa de Mejoramiento del Profesorado (Promep), la red está integrada por investigadores de la UAM, y de las universidades de Sonora y Colima; y cuenta con la asociación de académicos de las universidades de Campiñas en Brasil, Politécnica de Cataluña en España, de Buenos Aires en Argentina y Nacional Autónoma de México.
 
Como ejemplo de esta colaboración, los doctores John Martin Evans y Silvia de Schiller, ambos de la Universidad de Buenos Aires, calificaron como fundamental que todo inmueble se diseñe bajo la perspectiva bioclimática, de esa forma los elementos constructivos y técnicos, los materiales y el equipamiento no sólo optimizarán el gasto energético, sino también el confort. 
 
Los investigadores sostuvieron que en Argentina se promulgó la IRAM 11.900, primera norma oficial de alcance nacional para establecer una etiqueta de eficiencia energética de calefacción para edificios o unidades de vivienda, aplicable a la variedad de condiciones climáticas de ese país.
 
La norma calificará el desempeño energético a través de un sistema comparativo, compuesto por ocho clases de eficiencia energética identificadas por letras de la A a la H; cuando la variación media de la temperatura sea menor o igual a un grado, el edificio será considerado como muy eficiente y recibirá la clasificación más alta (letra A).
 
Esta medida es un modelo de las acciones para lograr un hábitat más sustentable; sin embargo, su éxito depende de disposiciones complementarias y sobre todo de políticas de difusión para crear conciencia sobre la importancia de reducir la demanda de energía, sostuvieron los especialistas.