Dirección de Comunicación Social

Número 246
Julio 30, 2009

RIESGO DE COLAPSOS DE EDIFICIOS, ROTURAS DE TUBOS Y DUCTOS DE NO EVITAR EL HUNDIMIENTO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, ADVIERTE ACADÉMICO DE LA UAM

El hundimiento, la formación de grietas y las oquedades de la ciudad de México son producto de la extracción desmedida de agua del subsuelo, situación por la cual se han formado cavernas, que en caso de sismo pueden ocasionar efectos catastróficos: fractura de los pilotes de los edificios, rotura de tubos de agua potable o residual, así como de ductos que conducen recursos petrolíferos.

Así lo consideró el doctor Jorge Legorreta Gutiérrez, profesor-investigador del Departamento de Evaluación del Diseño en el Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien informó que la capital se hundió siete metros en el siglo pasado.

El investigador de la Unidad Azcapotzalco explicó que las oquedades y grietas están a 30 o 40 metros de profundidad y afectan la zona dura de la urbe donde están fijados los pilotes que sostienen los edificios, cuyas estructuras podrían debilitarse, en forma particular con los movimientos de un sismo.

Además se tienen miles de kilómetros de tuberías que trasladan agua potable y residual, así como productos petrolíferos; si se rompieran, en el primer caso se perdería el líquido; en el segundo se contaminarían los mantos acuíferos, y en el tercero se produciría un daño de proporciones mayúsculas.

El especialista detalló que la ciudad de México se encuentra asentada en dos mil kilómetros cuadrados, de ellos 1,100 corresponden al lecho de lo que fue el lago en la Gran Tenochtitlán, zona con el más alto riesgo de hundimientos por el tipo de terreno, en donde se han construido edificios de gran peso.

El problema es complicado debido a que del agua que se consume en la urbe, 70 por ciento se extrae del subsuelo, y ante la caída en la captación del vital líquido en la cuenca del Cutzamala, el dilema estriba en las medidas que deben tomarse para evitar el hundimiento.

El doctor Legorreta Gutiérrez planteó un estudio para ubicar las áreas de vulnerabilidad en la cuenca del Valle de México, con el fin de tomar las acciones correctivas y preventivas de posibles conflagraciones. “Una de las tareas a emprender es evitar la construcción de zonas habitacionales en sitios de alto riesgo”.

Con la finalidad de detener el hundimiento del suelo es inaplazable disminuir la extracción del recurso, pero es necesario recargar el acuífero con el agua de lluvia, la cual debe almacenarse en las partes altas de la cuenca y usarla para limpieza, jardinería y en la industria.

El investigador destacó que puede almacenarse líquido en los 45 ríos que corren en esta cuenca, de ellos 14 son perennes y 31 bajan agua en la temporada de precipitaciones. Es importante que el ciudadano inicie el aprendizaje para captar la precipitación pluvial en las casas, acción que tendría beneficios directos en el ahorro del recurso.

El doctor Jorge Legorreta Gutiérrez es profesor-investigador del Departamento de Evaluación del Diseño en el Tiempo de la Unidad Azcapotzalco (Teléfono: 5318-9368).