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Número 243
Julio 1, 2010
RECIBE DOCTOR GERMÁN DE LA REZA, INVESTIGADOR DE LA UAM, PREMIO
PENSAMIENTO DE AMÉRICA LEOPOLDO ZEA

*El profesor es galardonado por el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, organismo dependiente de la OEA
 
*El reconocimiento es producto de su libro La invención de la paz. De la República cristiana del duque de Sully a la sociedad de naciones de Simón Bolívar

El doctor Germán Adolfo de la Reza Guardia, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), recibió el Premio Pensamiento de América “Leopoldo Zea” 2008-2009 que otorga el Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) por su trabajo de investigación “La invención de la paz. De la República cristiana del duque de Sully a la sociedad de naciones de Simón Bolívar”.
 
La ceremonia de premiación, celebrada en la sede del IPGH en el marco de su 82 Aniversario, estuvo encabezada por Héctor Oscar José Pena, Santiago Borrero Mutis y Mario Chacón Carrillo, presidente, secretario general y presidente en México del IPGH, en ese orden, así como por el embajador Oscar Maúrtua de Romaña, representante de la OEA en el país.
 
Este galardón instituido en 1999 reconoce a las obras originales que constituyen un aporte relevante para el desarrollo del pensamiento de América. Lleva el nombre del filósofo y pensador americanista que apoyó por más de 50 años al IPGH, instituto dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA).
 
La investigación del doctor De la Reza Guardia –publicada como libro por la Unidad Azcapotzalco en 2009– reconstruye el entramado ideológico sobre la genealogía y vinculación del pensamiento integracionista desde sus orígenes griegos hasta el siglo XX.
 
El académico expone el devenir del pensamiento anfictiónico apelando a cinco personajes fundamentales: Filipo II de Macedonia, el duque de Sully, el abate Saint-Pierre, Jean Jacques Rousseau y Simón Bolívar, y hace referencia a otros autores como Emeric Crucé y Emmanuel Kant.
 
El trabajo cita diversos proyectos de carácter integracionista iniciados en Europa y sus concreciones en la primera Conferencia de la Haya en 1899 y el Tratado de Roma de 1958, así como los proyectos latinoamericanos inspirados por Simón Bolívar, Silvestre Pinheiro Ferreira, Cecilio del Valle y Lucas Alamán.
 
También refiere los congresos de unión latinoamericana celebrados en Panamá en 1826, México durante 1947 y 1948, Santiago de Chile en 1856, y Lima, 1865; además de la creación de la Gran Colombia en 1821 y los esfuerzos de integración latinoamericana a partir de 1960.
 
Con un enfoque globalizador, el investigador del Departamento de Economía de la Unidad Azcapotzalco establece que el proyecto Bolivariano comparte elementos centrales con la tradición anfictiónica europea, si bien apunta algunas de sus especificidades.
 
En entrevista, explicó que desde la época de pensadores como Filipo II de Macedonia (organizador de la anfictionía que dio cuerpo a la Grecia antigua) hasta la de Simón Bolívar, los proyectos de integración de naciones asumen los mismos preceptos: creación de una asamblea de representantes, respeto a la independencia de los estados miembros, renuncia a las conquistas y la aceptación de no injerencia en los asuntos internos de cada nación.
 
Estas tareas se han emprendido en la historia una y otra vez a la manera de “una aspiración irrenunciable a la que apenas afectan los cambios de generación, los sellos personales o las innovaciones organizativas”, señaló el investigador.
 
Invitado a la Cátedra Simón Bolívar de la Universidad de París en 2005 para estudiar los antecedentes intelectuales del Congreso de Panamá de 1826, que buscaba evitar la atomización latinoamericana (que finalmente condujo a la existencia de 20 países en lo que antes fue una colonia única), el profesor de la UAM tuvo acceso a documentos que le permitieron agregar a su investigación “una ambición más”, consistente en entender los orígenes del proyecto anfictiónico desde la época del duque de Sully, principal antecedente de la Unión Europea.
 
“Pude ver no sólo cuáles eran las propuestas de cada autor, sino además obtener información adicional sobre cómo fueron recibidas en la posteridad”, apuntó el investigador, quien declaró que en el caso de la Saint-Pierre se trataba de versiones enfarragosas y complicadas, por lo que se pidió al pensador de la época, Jean Jaques Rousseau un resumen que aclarara la idea del autor. Tal resumen es el que conoce Bolívar y el que se intenta trasponer a la realidad en busca de la reintegración de las nuevas repúblicas latinoamericanas.
 
“Las modificaciones en cada autor son insignificantes; es un mismo proyecto, un anhelo: el de crear un derecho internacional” y no de la paz basada en la imposición del más fuerte sobre el más débil.
 
El galardonado afirmó que en la actualidad los esfuerzos de integración son deplorables, pues si bien se cuenta con diferentes esquemas para tal fin –económicos principalmente–, “a nuestra región no la ha ayudado el contexto internacional ni nuestra cultura política.
 
“No es posible que a 200 años de la Independencia estemos más desintegrados que entonces”, declaró el doctor. En 1825 la región estaba constituida por seis naciones, el número se incrementó diez años después a 18 “y no fue por motivos nacionalistas; es nuestra gran debilidad económica la que condujo a este proceso de atomización”.
 
El libro constituye en ese sentido una aportación al esclarecimiento de los orígenes de la idea más importante de la independencia: “cómo mantenernos unidos respetando nuestras soberanías y cómo evitar que nuestras separaciones no nos hagan vulnerables frente al exterior”, concluyó.  
 
La investigadora Geta Danieluc, investigadora de la Universidad de Timisoara, Rumania, señaló en un comentario sobre el libro que uno de sus aspectos más relevantes es el rigor de sus fuentes. Las versiones originales de las obras consultadas, redactadas en varios casos en francés antiguo, pertenecen sobre todo a los fondos reservados y patrimoniales de la Biblioteca Nacional de Francia.
 
También están entre las instituciones consultadas la Biblioteca Nacional de México, la Biblioteca La Fragua, la biblioteca de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la del Congreso de los Estados Unidos.
 
En la revisión de las versiones originales –continuó Geta Danieluc– está el origen de otras contribuciones especiales, como el descubrimiento de un proyecto de Louis de Bonald, uno de los principales opositores de Napoleón; el esclarecimiento de la paternidad del primer proyecto paneuropeo, atribuido por especialistas al duque de Sully; y el vínculo entre el ideal confederativo y el establecimiento de un derecho internacional.