Dirección de Comunicación Social

Número 040
Febrero 4, 2009

REPRESENTA MINA DETECTADA EN LA DELEGACIÓN ÁLVARO OBREGÓN RIESGO LATENTE PARA LOS HABITANTES, AFIRMA ACADÉMICO DE LA UAM

*El suelo de la Delegación Iztapalapa continuará agrietándose y los cerros desgajándose
La mina de un kilómetro de longitud detectada en la colonia Molino de Rosas de la delegación Álvaro Obregón es un riesgo “latente” para los habitantes, debido a que se trata de una zona altamente poblada, señaló el maestro Delfino Hernández Láscares, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El responsable del Laboratorio de Riesgos Geológicos de la Unidad Iztapalapa resaltó que una solución para evitar este tipo de problemáticas es establecer un decreto de ley que estipule que “no deben habitarse estas zonas de riesgo”. 

Hernández Láscares subrayó que no existe un estudio integral del subsuelo que indique cuáles son las condiciones internas de la ciudad de México. Además de que las investigaciones al respecto se encuentran dispersas. “Hacen falta estudios a detalle y semidetalle de mecánica de suelos, geología de subsuelo y de acuíferos, así como mapas geológicos”, precisó.

El especialista en protección civil, riesgo y vulnerabilidad puntualizó que a esta problemática contribuye la falta de interés político y la poca experiencia de las empresas licitadoras para la realización de tales estudios en México.

Los riesgos geológicos, dijo el investigador, representan un problema agudo para el país y en mayor medida para la ciudad de México, por diversos factores que convierten un mal de índole natural en humano, ya que la mancha urbana contribuye “al afloramiento de los procesos geológicos”.
 
Al explicar lo anterior refirió que la presencia de estos fenómenos geológicos –erosión e intemperismo de cerros que constituyen las laderas de ríos, desgajamientos de cerros que cortan carreteras, agrietamientos, fallas geológicas y minas que están apareciendo en grandes ciudades– afecta la vida social y provoca pérdidas millonarias.
 
En México los riesgos geológicos son parte de los agentes perturbadores que marca la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil, pero como muchas leyes, aún están lejos de ser atendidos como la sociedad lo demanda.
 
Los problemas en la capital tienen que ver primero con las características geológicas de la urbe, que se encuentra asentada sobre rocas volcánicas -como la Delegación Álvaro Obregón-, cuyas particularidades, aunadas a procesos naturales, provocan fracturas, agrietamientos y colapsos.
 
Otros factores que agravan la situación, apuntó el experto en impacto ambiental e higiene y seguridad, son los asentamientos humanos, el crecimiento de la mancha urbana en zonas de alto riesgo y la mala construcción de las viviendas, lo cual acentúa la vulnerabilidad de la ciudad.
 
Hasta el momento, refirió, la problemática del Distrito Federal es muy compleja, ya que durante varios años recibió poca atención por parte de las autoridades, al permitir los asentamientos en zonas de alto riesgo, lo cual no resulta fácil resolver, en tanto que un mal  natural se convierte en social.
 
El suelo y subsuelo de la Delegación Iztapalapa continuarán agrietándose y los cerros desgajándose -alertó el académico- ya que gran parte de lo que sucede en esa demarcación se debe al continuo saqueo de agua, al poco cuidado de los mantos acuíferos y la explotación de los cerros, lo que contribuye al debilitamiento del suelo.
 
Lo mismo se prevé para otras demarcaciones como Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Cuajimalpa o Coyoacán, ya que el suelo en estas delegaciones es muy irregular, puesto que está constituido por rocas volcánicas.
 
Este problema natural no es propio de México, se presenta en diversas partes del mundo; sin embargo, en países como Estados Unidos, España, Alemania y algunos de Asia, ya fue atendido por las autoridades correspondientes.

El maestro Delfino Hernández Láscares es profesor-investigador del Departamento de Biología de la Unidad Iztapalapa (Teléfono 5804-4698).