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Número 076
Febrero 23, 2010
DEBE REFLEXIONARSE SOBRE LA HISTORIA DEL PAÍS PARA EXPLICAR LA ACTUAL REALIDAD, INDICA INVESTIGADOR DE LA UAM

*La conmemoración de los 200 años de la Independencia y 100 de la Revolución Mexicana debe servir para repensar al país y seguir construyendo un futuro armónico

La compleja situación por la que atraviesa México hace difícil “celebrar” el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, pues desde hace varios años se confronta una realidad “difícil de comprender” y que se refleja en los altos niveles de violencia, criminalidad y la formación de grupos que en ocasiones parecen más organizados que el ejército y la policía, afirmó el doctor José Antonio Rosique Cañas, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En entrevista durante el Foro 2010: las dos revoluciones que forjaron a México, el profesor de la Unidad Xochimilco refirió que la conmemoración de estas fechas debe servir para repensar al país y seguir construyendo un futuro armónico, “una nación en la que se incluya a todos”.

El especialista del Departamento de Relaciones Sociales sostuvo que como universitarios “debemos adentrarnos en la propia historia nacional y reconocer que se trató de movimientos ricos en cuanto a aportaciones e ideas”.
 
Durante estos años se ha construido una nación con un territorio consolidado, que a pesar de todas las contradicciones que vive en este momento, debe continuar edificando su futuro, tarea que las nuevas generaciones tendrán que realizar en un país urgido de valores y de identidad, apuntó el coordinador del Comité Organizador del Foro.
 
El doctor Cuauhtémoc Pérez Llanas, rector de la Unidad Xochimilco, mencionó que la historia de México es rica, ya que está llena de acontecimientos que han marcado el desarrollo, y para la UAM es importante abrir espacios de reflexión en los que se analice la historia, la filosofía, el papel del Estado, la evolución de la economía y los movimientos sociales, así como las diversas manifestaciones de la cultura y las artes.
 
Se trata de lugares que permitan la discusión y la confluencia de ideas, que lleven a renovar el compromiso que como institución de educación superior se tiene con el país. Conocer la historia es premisa fundamental para entender el presente y construir un mejor futuro, señaló.
 
En su intervención como conferencista magistral, el doctor Juan María Alponte, investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, apuntó que la historia no puede ser adulterada, pues de serlo “falsifica a las sociedades”, por lo que consideró indispensable una mirada profunda y significativa sobre el mundo.
 
La idea de una revolución aislada creada en el paraninfo de una sociedad, evita y elude el contexto universal; en ese sentido, las revoluciones de México están instaladas en el orbe “y sin el mundo sería difícil encontrar las raíces de un proceso histórico”, por lo que propuso recuperar la memoria de los hombres que hicieron posible el cambio de la historia con su presencia, dolor y entereza.
 
El investigador recordó que en 1688 Inglaterra eliminó la monarquía absoluta, lo que devino en un régimen parlamentario, que a su vez ayudó a entender que era posible vivir de otra manera “bajo el diálogo y la razón”. Esta idea tuvo implicaciones universales e influencia en la Revolución Francesa, pero también en el pensamiento de filósofos estadounidenses y latinoamericanos.
 
En un recorrido histórico en el que resaltó el papel que desempeñaron John Locke, Voltaire y Montesquieu, Juan María Alponte subrayó que ellos entendieron que la convivencia es inseparable de la igualdad ante la ley y de la libertad de la palabra; sin embargo, nosotros no hemos logrado durante 200 años estos retos.  
 
Las voces de los hombres de la Enciclopedia llegaron a México subterráneamente, pero de una manera inequívoca los discursos de Rosseau sobre El contrato social y El origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, se convertirían en instrumentos primordiales del pre-tiempo revolucionario, lo que indica que la palabra hace inteligible el mundo. Y ese proyecto alcanzó las fronteras de la América colonial como la llave que permitiría transformar el episodio colonial.
 
El doctor Juan María Alponte enfatizó que la presencia de la memoria histórica es indispensable para fortalecer las raíces profundas y vitales de los procesos históricos de cambio.