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Número 067
Febrero 17, 2010
LABORA 23 POR CIENTO DE LA POBLACIÓN EN TRABAJOS INFORMALES, AFIRMAN
 EN CICLO EN LA UAM

*Existen más de 100 estudios sobre los cerca de nueve mil trabajadores de la Volkswagen y sólo seis o siete acerca de los 45 mil vendedores ambulantes de la ciudad de México

En México 23 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) se desempeña como vendedores ambulantes, “vagoneros”, “franeleros”, “microbuseros”, taxistas, empleados de call centers, supermercados, empresas de comida rápida, productores de software y prostitutas, entre otras muchas actividades que constituyen “los otros trabajos”.

Lo anterior se señaló en el Ciclo Los otros trabajos que se lleva a cabo en la Casa Rafael Galván −centro de extensión educativa y cultural de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)− y que forma parte de un proyecto de investigación y colaboración entre el Posgrado en Estudios Sociales de la Unidad Iztapalapa y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
 
El doctor Enrique de la Garza Toledo, investigador del Departamento de Sociología, expresó que en países como México los “otros trabajos” ocupan a una enorme cantidad de personas, que generalmente es “despreciada” tanto por los sindicatos, como por los especialistas en análisis laborales.
 
La manera de estudiar este tipo de labores, indicó el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009, no es como lo hacen los economistas por medio de datos estadísticos, sino indagando “directamente con los trabajadores sobre cómo se ocupan, con quiénes se relacionan y cómo son sus organizaciones”.

El Profesor Distinguido de la UAM observó que muchas veces quienes se desempeñan en los “otros trabajos” tienen numerosas estructuras que no son sindicatos. “Los vagoneros, por ejemplo, están en agrupaciones diversas incluso cercanas a lo gansteril”.
 
De la Garza Toledo apuntó que en este fenómeno existe “una enorme heterogeneidad”, pero se trata de sectores comúnmente movilizados en torno a sus propios intereses, lo cual puede observarse todas las semanas en los periódicos, sea en enfrentamientos o pugnas contra el gobierno, entre ellos mismos o con otras organizaciones, al grado que el Gobierno de la Ciudad de México creó una Subsecretaría para este tipo de actividades”.
 
Los “otros trabajadores” cuentan con sus propias organizaciones (sin registro ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social ni contratos colectivos), que tienen “sus formas de regulación interna y participación política, ya sea manipulados por algún partido político o de manera espontánea”.
 
El investigador de la Unidad Iztapalapa expuso que lo que motiva a realizar estudios es que estos sujetos de manera eventual pueden también identificarse entre sí, hacer acciones colectivas y decir: “estamos luchando por algo de tipo laboral”.
 
Esta clase de investigaciones y discusiones académicas –reveló– tienen “consecuencias prácticas para el movimiento obrero”, ya que en México −salvo excepciones que no han tenido mucha importancia−, los sindicatos no han buscado afiliar y organizar a sectores no asalariados”.
 
El profesor se refirió a una perspectiva teórica representada por el sociólogo alemán Claus Offe (1940-), quien plantea el “fin del trabajo” bajo la tesis de que éste ya no es el “centro de la vida” lo que provoca que la gente no se identifique entre sí aunque tenga tareas semejantes.
 
Dicha postura y otras semejantes señalan que cada vez hay más limitaciones al “pleno empleo”, debido a que el personal es contratado por tiempo determinado, tiempo parcial, por horas o por temporadas, lo que genera que el curso de la vida de los individuos y sus carreras ocupacionales sean cada vez más “fragmentarias”, pues primero se es vendedor ambulante, después migrante a San Francisco y luego se trabaja en una maquila.
 
De acuerdo con este pensamiento la fragmentación de las ocupaciones vuelve al trabajo “frágil, flexible e inseguro” y esto no contribuye ni a la formación de una identidad ni mucho menos a la acción colectiva o a la alineación de organizaciones, como lo hizo el movimiento obrero en el pasado.
 
De la Garza Toledo calificó esta visión del futuro de los trabajadores como “pesimista”, porque según la tesis mencionada, éstos ya no podrán, como en el pasado, “emprender grandes movimientos obreros que derrocaron gobiernos o hicieron revoluciones, mucho menos crear amplias organizaciones con grandes proyectos”.
 
El maestro Javier Melgoza Valdivia, investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa, manifestó que “este otro trabajo” no ha sido analizado a fondo, fuera del uso de estadísticas generales por las teorías tradicionales, lo que genera un “hueco” en el conocimiento del mundo laboral.
 
Por ejemplo, subrayó, existen más de 100 estudios sobre los cerca de nueve mil trabajadores de la Volkswagen, y sólo seis o siete acerca de los 45 mil vendedores ambulantes de la ciudad de México.
 
El ciclo Los otros trabajos continuará hoy a las 17:00 horas, con la mesa redonda La Problemática Laboral de los Taxistas en la ciudad de México, en la que participarán funcionarios de la Secretaría de Transportes y Vialidad y dirigentes de organizaciones de ese transporte público, que tendrá lugar en Casa Galván, centro de extensión educativa y cultural de la UAM, ubicada en Zacatecas 94, colonia Roma.