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Número 008
Enero 8, 2010
INDAGA ESTUDIO DE LA UAM PROPIEDADES ANTIDEPRESIVAS DE LA NICOTINA *Doce millones de mexicanos padecen depresión, a la cual se le atribuye 70 por ciento de los suicidios Los efectos antidepresivos de la nicotina y su interacción con fármacos antidepresivos son materia de una investigación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) que reviste relevancia si se considera que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones doce millones de mexicanos padecen depresión, aunque la cifra podría ser mayor pues sólo uno de cada diez recibe tratamiento psiquiátrico.
A ese trastorno –segunda causal de ausencia laboral– se le atribuye 70 por ciento de los suicidios en el país, y en el plano global cerca de 850,000 personas mueren cada año por igual motivo; alrededor de 450 millones de personas sufren un trastorno mental o de conducta y de ellas cerca de 121 millones padecen depresión mayor.
Tal entorno plantea un problema de salud pública de dimensiones gigantescas, por lo que en la búsqueda de alternativas de tratamiento, esta casa de estudios desarrolla estudios mediante el empleo de modelos animales para identificar fármacos antidepresivos nuevos.Con el proyecto Efectos Antidepresivos de la Nicotina y su Interacción con Fármacos Antidepresivos, la doctora Herlinda Bonilla Jaime, profesora-investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción de la Unidad Iztapalapa, indaga las propiedades antidepresivas posibles de la nicotina.
La depresión es un trastorno multifacético que puede presentar una gama amplia de síntomas cuya gravedad varía también mucho de un paciente a otro. Su origen es bioquímico debido a un desajuste en las sustancias del cerebro –serotonina y noradrenalina, principalmente– reguladoras del estado de ánimo, lo que implica que el enfermo podría ser tratado de manera adecuada con fármacos que actúen sobre esos neurotransmisores.
Dada la prevalencia del mal, los productos antidepresivos cobraron popularidad, entre ellos el Prozac, cuyo principio activo es la fluoxetina, así como la paroxetina, la sertralina, la clomipramina, la venlafaxina y la reboxetina.
Los pacientes podrían abandonar el tratamiento debido a derivaciones indeseables: boca seca, estreñimiento, retención urinaria, mareo, insomnio, taquicardia, palpitaciones, pérdida del deseo sexual y disfunción eréctil, entre otras. Además de no percibir resultados positivos en el estado de ánimo, algunos pacientes –40 por ciento– no responden a la terapia médica.
Las evidencias epidemiológicas de la relación entre el hábito de fumar y la depresión han revelado que dejar el tabaco es mucho más difícil para quien sufre depresión, en relación con el resto de la población.
La investigadora de la UAM precisó que hay fumadores que al intentar dejar el cigarro atraviesan por episodios de depresión mayor, ya que los síntomas comunes de abstinencia del tabaco –irritabilidad, nerviosismo y disforia– son más graves en quienes registran una historia personal de depresión.
Además de evaluar si la nicotina posee propiedades antidepresivas, los estudios buscan determinar si un fármaco las genera en el corto plazo o si interacciona con la fluoxetina u otros antidepresivos al ser suministrados juntos, explicó la académica del Área de Biología Conductual y Reproductiva.
Con ese fin “administramos nicotina, sola o combinada con fluoxetina, a ratas para evaluar los efectos mediante pruebas de nado forzado o desamparo conductual; este modelo permite saber si una sustancia química tiene cualidades antidepresivas”.
A los animales les fueron aplicados tratamientos agudo y crónico, es decir, por uno y hasta por 14 días para analizar en ambos casos las consecuencias en el nado forzado. El experimento consiste en introducir a los roedores en un cilindro de 40 centímetros de altura con un contenido de hasta 30 centímetros de agua, de forma tal que el animal no toque el piso, sino que se mantenga flotando.
La rata buscará salir e intentará escalar las paredes del cilindro, alrededor del cual buceará o nadará, pero en algún momento adoptará la postura de inmovilidad; esta conducta es la variable por cuantificar y está catalogada como un desamparo conductual similar al que presentan las personas deprimidas.
Cuando un fármaco induce la disminución de la inmovilidad se considera que posee propiedades antidepresivas. En aquellos casos en que a las ratas se les introdujo nicotina se observó una baja en la inmovilidad, es decir, la persistencia en buscar cómo escapar.
La especialista en Farmacología conductual aseveró que los resultados permitieron establecer que la nicotina tiene atributos antidepresivos el efecto que provoca es mucho más rápido, y no afecta la acción antidepresiva de la fluoxetina cuando se administran juntas.
También se constató que la nicotina, como la fluoxetina, arrastra consecuencias en el sistema de neurotransmisión serotoninérgico, relacionado con la depresión. “Sabemos que la fluoxetina bloquea la recaptura de serotonina y que la nicotina parece modular la liberación y la síntesis” de esa sustancia química del cerebro.
El trabajo científico indaga además si las hormonas sexuales influyen de manera importante en las secuelas de la nicotina, ya que existen evidencias de que aquéllas guardan relación relevante con la acción de los fármacos antidepresivos.
La doctora Herlinda Bonilla Jaime es profesora-investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción de la Unidad Iztapalapa (Teléfono: 5804-4707).