Dirección de Comunicación Social
Número 022
Enero 23, 2009
TRABAJAN INVESTIGADORES DE LA UAM EN LA ELIMINACIÓN DE NITRÓGENO, FUENTE DE CONTAMINACIÓN DE LOS CUERPOS DE AGUA La eliminación de nitrógeno constituye un problema importante por resolver en el tratamiento de aguas residuales debido a que su presencia en forma de amoniaco –principalmente proveniente de la actividad humana e industrial– representa una grave fuente de contaminación de los cuerpos de agua y mantos freáticos, además de que facilita la formación de microorganismos peligrosos para la fauna presente en los ecosistemas. Así lo señaló el doctor Jorge Gómez Hernández, profesor-investigador del Departamento de Biotecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien agregó que el problema es grave puesto que se ha hecho poco caso de cuidar que las aguas de los ríos convertidos en canales de desagüe no contaminen los cuerpos de agua (lagos y presas).
Tampoco se ha tenido cuidado –dijo el investigador de la Unidad Iztapalapa– de controlar la gran cantidad de fertilizantes que se usan en la agricultura, que representa una fuente significativa de amoniaco susceptible de filtrarse al manto freático; problemas a los que se añade el hecho de que sólo un bajo porcentaje de los reactores instalados en el país para el tratamiento de aguas residuales funciona adecuadamente.
Los integrantes del Laboratorio de Fisiología Microbiana de esta sede académica –con el cual las doctoras Flor de María Cuervo López y Anne-Claire Texier Valentine, académicas del Departamento de Biotecnología, junto con el doctor Gómez Hernández forman el grupo de investigación– han acumulado durante varios años experiencia en el abordaje de esta problemática.
Actualmente se abocan al estudio del metabolismo microbiano para entender el funcionamiento interno de las células microbianas, con ello sería posible oxidar de manera eficaz el amoniaco a nitrato, y luego transformar el nitrato a nitrógeno molecular, lo que significa el tren de tratamiento completo para eliminar nitrógeno disuelto en agua, aseveró el investigador.
Tras indicar que el nitrógeno molecular es un gas no contaminante ni dañino a la salud –ya que forma parte importante del aire que respiramos– mencionó que la desnitrificación “bien manejada” es un proceso altamente compatible y amigable con la naturaleza; sin embargo, si no se controla bien, resulta dañino para el medio ambiente, porque puede generarse nitrito –causante de padecimientos como leucemia– u óxido nitroso (gas de efecto invernadero).
Un problema para el uso tecnológico de la nitrificación, como primera etapa para la eliminación biológica de nitrógeno en las plantas de tratamiento de aguas residuales, ha sido el consumo de energía, pues para poder oxidar y que los organismos involucrados funcionen se requiere oxígeno, y eso tiene un costo.
Otro cuestionamiento al proceso es que al aplicarlo se generaría una gran cantidad de biomasa microbiana; sin embargo –subrayó el investigador– “para nosotros no implicaba ningún problema, ya que la biomasa se genera si los microorganismos encuentran condiciones idóneas para crecer, de lo contrario no lo hacen”.
“Si les controlamos las condiciones de cultivo podemos hacer que consuman mucho y no crezcan nada y esto es lo deseable”. De hecho, dijo, en el Laboratorio se cuenta con un reactor que tiene 10 años con variaciones mínimas en la cantidad de biomasa microbiana, debido a que crece (se duplica) pero muy lentamente, en consecuencia, su producción es escasa.
Otro mito es la especificidad celular, que refiere que las células especializadas son las únicas que pueden llevar a cabo cierto tipo de procesos. Sin embargo, “no hay que ser tan tajantes”, porque con el curso de los años “hemos aprendido su lenguaje y les podemos dar instrucciones; por ejemplo, les decimos que se dupliquen y sean más eficientes y lo hacen”. A través del cambio de condiciones ambientales o de la adecuación de éstas es posible orientar el metabolismo “y eso es a lo que llamamos el control metabólico, labor desempeñada en este Laboratorio”.
Con respecto a la transformación del nitrato a nitrógeno molecular, refirió que durante mucho tiempo se pensó que este proceso, distinto al de nitrificación, podía hacerse preferencialmente con metanol, pero si el proceso se altera de manera negativa puede ser que no se consuma, y el metanol puede resultar tóxico, por lo que “decidimos utilizar acetato, que se produce más fácil y se encuentra disuelto en las aguas residuales”.
El doctor Gómez Hernández indicó que también se valora la velocidad con la que funcionan los reactores, y se ha visto que con los de alta tecnología “podemos alcanzar velocidades elevadas si se conjuntan reactores modernos con los conocimientos científicos del metabolismo microbiano, y entonces es posible tratar aguas residuales (por ejemplo de la Ciudad de México) para empezar a eliminar el nitrógeno por medio de la nitrificación”.
Tras señalar que en las aguas residuales también hay otro tipo de compuestos difícil de eliminar, el sulfuro, que es “muy contaminante, tóxico e identificable porque tiene un olor desagradable, similar al de un huevo podrido”, apuntó que éste también puede usarse para transformar nitrato en nitrógeno molecular.
El trabajo de investigación realizado en el Laboratorio demostró que era posible eliminar el sulfuro, la materia orgánica y el nitrato de manera simultánea, trabajo que se cita con frecuencia en las mejores revistas especializadas.
A partir de esto, afirmó, expertos en el ámbito internacional observan que es posible la simultaneidad en muchos procesos y que si se controla el metabolismo microbiano mediante el ajuste de las condiciones ambientales, “podemos realizar varios procesos en un solo paso y un reactor”, y eso implica disminución de costos.
El doctor Jorge Gómez Hernández es profesor-investigador del Departamento de Biotecnología de la Unidad Iztapalapa (Teléfono: 5804-6408).