Dirección de Comunicación Social
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Número 029
Enero 22, 2010
ACADÉMICOS DE LA UAM ESTUDIAN EL WEREKE Y EL CHILACAYOTE POR SUS PROPIEDADES PARA REDUCIR LOS NIVELES DE GLUCOSA EN LA SANGRE *La idea es generar fitomedicamentos para prevenir ese padecimiento
*México ocupa uno de los primeros diez lugares entre los países con mayor cantidad de diabéticosMéxico se encuentra entre los primeros diez países del orbe con mayor cantidad de diabéticos, lo que ha significado un costo muy alto para el sector salud y la población.
El uso de plantas curativas ha estado fuertemente arraigado entre los mexicanos desde tiempos prehispánicos; investigaciones etnobotánicas registran alrededor de 300 especies con propiedades hipoglucemiantes –que reducen los niveles de glucosa en la sangre– entre las que se encuentran el wereke y el chilacayote.
Un grupo de profesores-investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) estudia dichos vegetales pretendiendo identificar las sustancias que produzcan efectos terapéuticos en quienes sufren diabetes mellitus, y desarrollar fitomedicamentos.Los doctores Francisco Cruz Sosa y Ramón Verde Calvo, académicos del Departamento de Biotecnología, y Jaime Vernon Carter, del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica, refirieron que es necesaria la caracterización de evidencias terapéuticas y analíticas de los extractos para determinar las dosis adecuadas, entre otros factores.
Los cambios climáticos, económicos y de producción llegan a afectar el suministro de plantas, por lo que se requieren alternativas metodológicas para la producción de ingredientes alimenticios extraídos de manera tradicional de vegetales cultivados o silvestres.
Fragancias, colorantes, aceites esenciales, edulcorantes, antioxidantes y nutracéuticos, entre otros compuestos alimenticios o bioactivos son producidos mediante el cultivo de células y tejidos vegetales.
Debido a que algunas plantas tienen el principio activo y otras no, en el Laboratorio de Biotecnología Vegetal se hacen cultivos para que todas las especies vegetales –réplicas de una planta madre– sean cultivadas bajo los mismos componentes medioambientales con el fin de que tengan siempre el principio activo de interés, señalaron los especialistas de la Unidad Iztapalapa.
Cruz Sosa indicó que una vez que se establezca cuáles extractos de las plantas estudiadas poseen propiedades terapéuticas se contará con elementos para desarrollar productos en presentaciones y dosis requeridas.
Como parte del trabajo son separados los compuestos en cada fracción extraída de la planta para conocer –mediante técnicas cromatográficas– cuál o cuáles son responsables del beneficio en el nivel salud, comentó el doctor Verde Calvo.
La aportación del doctor Vernon Carter consiste en identificar “coloides protectores” o biopolímeros que funcionan en resguardo de los extractos o principios activos contra factores que pueden causar deterioro, entre ellos la temperatura, el oxígeno, la luz y la humedad.
Los biopolímeros permiten una mejor formación del producto terminado, es decir, del material seco para preparar infusiones, emulsiones, tinturas o micro-encapsulados físicamente estables durante su vida de anaquel.
Una problemática por resolver es que los extractos se degradan en poco tiempo, por lo que es necesario salvaguardarlos mediante técnicas de encapsulación o el uso de biopolímeros para recubrir los compuestos y evitar que los agentes prooxidantes y prodegradantes entren en contacto con los ingredientes activos, señaló Vernon Carter.
La idea es encontrar una salida tecnológica y generar productos “nutracéuticos”, conocidos como funcionales y los cuales además de alimentar podrían prevenir padecimientos, contribuyendo a la buena salud de los consumidores.
Esto es importante porque cuando las empresas farmacéuticas encuentran un producto natural de interés comercial, casi siempre buscan protegerlo con una patente para obtener el monopolio del usufructo. “Nosotros luchamos por que los bienes de la Herbolaria de origen nativa pertenecientes a comunidades indígenas no sean patentados por empresas debido a que aquéllas son las dueñas de las plantas”, aseveró.
La investigación abarca el cultivo de tejidos de los vegetales; la identificación de los constituyentes principales de los extractos; la obtención de productos y, en el futuro, el análisis del impacto de los fitomedicamentos en la población y el diseño de la planta para su proceso y evaluación económica.
El doctor Francisco Cruz Sosa es profesor-investigador del Departamento de Biotecnología de la Unidad Iztapalapa (Teléfono 5804 4714).