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Número 025
Enero 20, 2010
PROPONE ACADÉMICO DE LA UAM REORIENTAR LA DISTRIBUCIÓN DEL FINANCIAMIENTO
PÚBLICO EN SALUD*Su estudio obtuvo el tercer lugar en el Área Económica de la Salud del XX Premio Nacional de Investigación
Es urgente reorientar la distribución del financiamiento público y evitar que el ingreso personal sea el que determine el acceso a la salud, pues la desigualdad en los servicios implica que las personas con empleo cuenten con seguridad social, y quienes carecen de éste se encuentren desamparados.
El doctor Raúl Enrique Molina Salazar, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), propone lo anterior en su estudio Financiamiento del sistema de salud y equidad en México, que obtuvo el tercer lugar en el Área Económica de la Salud del XX Premio Nacional de Investigación, otorgado por las fundaciones GlaxoSmithKline y Mexicana para la Salud.
El académico del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa propone implementar un sistema de salud integrado que permita incrementar su eficiencia y elevar la salud de la población, aumentar la participación pública en el financiamiento y reducir la desigualdad del acceso a los servicios.
Un sistema fuerte en la materia, sostiene, facilitaría a los miembros de la sociedad contar con las condiciones necesarias de salud para desempeñarse plenamente como individuos en los diferentes ámbitos, incluyendo el productivo, y así contribuir al crecimiento económico del país.
Molina Salazar afirma que para que exista mayor equidad entre los miembros de la sociedad en este campo debe apoyarse el fortalecimiento de los esquemas de financiamiento con amplia participación del Estado, para que un elevado número de mexicanos acceda al sistema de salud.
El especialista en Economía de la salud indica que en México 52 por ciento de la población total está inscrita en algún esquema de seguridad social pública, y 30 por ciento en pobreza extrema acude a los servicios de la Secretaría de Salud.
La fragmentación financiera en la que está organizado el sistema de salud mexicano explica su ineficiencia e ineficacia, por estar basado en tres esquemas segmentados: el del Gobierno Federal y de los estados, financiado por los impuestos y cuotas de recuperación, ejemplo de ello es el Seguro Popular que otorga servicios de salud a aquellos estratos de la población excluidos de la seguridad social.
El sistema financiado por las cuotas de los trabajadores, de las empresas y del Gobierno Federal; y el privado, capitalizado con dinero de las familias y las primas de los seguros privados. Tres formas de seguridad social que constituyen una barrera para mejorar la cobertura de servicios con calidad adecuada y contar con un modelo articulado.
El académico explicó que en las economías latinoamericanas el financiamiento a los servicios de atención a la salud se realiza mediante la combinación de cuatro fuentes: impuestos, contribuciones a la seguridad social, primas de los seguros privados y gasto de bolsillo de los hogares.
En los países industrializados el financiamiento se organiza con base en un sistema de salud que incluya seguro obligatorio o de servicios nacionales con cobertura universal.
En las naciones medianas y de bajos ingresos generalmente la organización se realiza mediante un esquema liberal con el pago directo de los pacientes por los servicios de atención a la salud.
La investigación econométrica de la desigualdad del ingreso y el financiamiento público en salud fue realizada en colaboración con la maestra Carolina Carbajal de Nova, del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa, y el doctor Guillermo Fajardo Ortiz, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El doctor Raúl Enrique Molina Salazar es profesor-investigador del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa (Teléfono: 5804-4792).