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Número 409
Diciembre 9, 2008
CUENTA LA UAM CON FÓSILES DE PLANTAS QUE DATAN DE MÁS DE 300 MILLONES
DE AÑOS*Es posible en un trimestre perder 10 especies de plantas en la actualidad, asevera académico de esta casa de estudios El Laboratorio de Riesgos Geológicos y Paleontología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) tiene en su haber restos fósiles de plantas que datan de más de 300 millones de años –las más antiguas de México–, semejantes a las que habitaron el planeta durante el Periodo Pensilvánico, e invertebrados de un poco más de 500 millones de años (Trilobites).
Así lo informó el maestro Delfino Hernández Láscares, profesor-investigador del Departamento de Biología y responsable del citado Laboratorio, durante la Segunda Semana de Ciencias Biológicas 2008, organizada en la Unidad Iztapalapa.
Hernández Láscares precisó que el Laboratorio cuenta con restos fósiles de flora, como corteza de Lepidodendron sp., uno de los árboles más altos del planeta con 40 metros y una antigüedad de 300 millones de años; Sigillaria, estos fueron árboles de 15 y 20 metros de altura, y Calamites, género que alcanzó un tamaño similar al de los árboles que midieron entre 10 y 15 metros, todos ellos provenientes de la región sur de Tehuacán, Puebla.
La importancia de estas plantas fósiles, refirió el investigador, radica en ser evidencia de la deriva continental (fenómeno por el cual las placas que sustentan los continentes se desplazan a lo largo de millones de años), porque parte de las especies que se encuentran en el Laboratorio son parecidas a las de Estados Unidos y Europa (Portugal, España, Alemania, Inglaterra, entre otros).
En el stand titulado “Las plantas fósiles de la reserva de la biosfera Tehuacán-Cuicatlán”, Hernández Láscares enfatizó que la investigación en plantas fósiles contribuye a advertir sobre el uso inapropiado y descuido de los humanos con respecto al medio natural, pues tan sólo en un trimestre es posible perder 10 especies de plantas actuales.
La doctora Cecilia Jiménez Sierra, profesora-investigadora del Departamento de Biología, señaló la importancia de impulsar el conocimiento de la diversidad de plantas existentes en los desiertos mexicanos, entre ellas las cactáceas, grupo originario de América que se encuentra en peligro de extinción, a pesar de que nuestro país es considerado como centro de diversificación por su destacada producción.
Las cactáceas tienen usos múltiples, algunas de ellas sirven para la construcción, como alimento para el humano y forraje para los animales, otras como colorantes.
La doctora en Ciencias Biológicas explicó que aproximadamente 60 por ciento del territorio mexicano es de zonas desérticas y semidesérticas, donde habita una extensa variedad de plantas, muchas de ellas desconocidas y deforestadas, motivo por el cual se provoca el empobrecimiento del suelo.
La investigadora se aboca al estudio del ciclo de vida de las plantas y los procesos reproductivos, con el fin de analizar la cantidad de semillas que se reproducen y los procesos que se requieren para que éstas puedan germinar en su lugar de origen.
Algunas de las especies estudiadas son conocidas comúnmente como “El Viejito” y “Horripilus”, ambas endémicas de la Barranca de Metztitlán; “Mammillaria pérez de la rosa”, que se encuentra en peligro de extinción debido al saqueo por su belleza; y “Bonete de obispo”, cuya textura y forma varía dependiendo de la zona donde se reproduce, entre otras.
En el stand “Los insectos comestibles”, la maestra María del Carmen Herrera Fuentes, profesora-investigadora del Departamento de Biología, subrayó la importancia de los insectos desde los ámbitos agronómico, alimenticio y de la industria textil.
La maestra en Ciencias indicó que las investigaciones que realiza sobre la ecología de los insectos –y ahora, en coordinación con la doctora Virginia Melo Ruiz, del Departamento de Sistemas Biológicos de la Unidad Xochimilco, sobre el estudio de los insectos comestibles en México– resultan de relevancia por la estrecha relación que tienen con el humano.
Ejemplo de ello, prosiguió, son los beneficios que aportan como polinizadores, alimento, y transmisores y vectores de enfermedades, así como para estudios de genética y en la producción de colorantes.
El grupo zoológico, agregó, es el más grande sobre la Tierra, conformado aproximadamente por un millón de especies, y a pesar de habérseles considerado en algún momento como el alimento del futuro, sería poco probable por sus altos costos.
Esta actividad, organizada por la División de Ciencias Biológicas y de la Salud (CBS), estuvo coordinada por el doctor Javier Velázquez Moctezuma, profesor-investigador del Departamento de Biología de la Reproducción de la Unidad Iztapalapa, quien explicó que es importante la difusión de las investigaciones que realizan los diferentes laboratorios de la División para que los alumnos se incorporen a ellas.