Número 047

Febrero 25 2005

alf@correo.uam.mx

RECHAZA ESPECIALISTA DE LA UAM QUE LA FAMILIA
SEA UNA INSTITUCIÓN EN CRISIS

*Instituir el Día de la Familia es considerar que hay “buenos” y “malos” grupos familiares

Menos de 40 por ciento de las familias en México pertenece a la categoría nuclear tradicional, es decir, que está integrada por el padre, la madre e hijos, lo que hace prever un proceso de transformación, aunque no de crisis, de esta institución, afirmó el académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Jorge Pérez Alarcón.

En ocasión del Día de la Familia, a celebrarse el primer domingo de marzo próximo, el maestro en Psicología del Departamento de Educación y Comunicación de la Unidad Xochimilco hizo un llamado a superar el estigma de que una familia es funcional por ser nuclear. “Aun cuando muchas siguen este esquema, no necesariamente son funcionales”.

Dijo que existen diversas redes que desarrollan funciones sustantivas de una familia, definida ésta como la conformación de vínculos sólidos que apoyan el crecimiento de sus miembros, sin estar en todos los casos constituida por ambos padres y los hijos.

La familia mexicana actual es diversa: hay monoparentales, donde sólo es el padre o la madre el jefe de familia; extensas, en las que se incluyen miembros de varios núcleos; matriarcales y patriarcales; varilocales, cuyos miembros conviven sólo con la familia del varón; poligámicas, donde el varón convive con varias mujeres, conmuters, con cónyuges viviendo en sitios diferentes por motivos de trabajo y conviviendo de manera esporádica.

Además, las parejas de homosexuales crearon nuevas formas de convivencia; también existen familias conformadas sólo por niños, en la mayoría de los casos por menores que viven en condición de calle y quienes por sus vínculos de solidaridad, protección y mecanismos de sobrevivencia constituyen auténticas redes familiares.

Jorge Pérez Alarcón lamentó que la familia actual es catalogada como de segunda por haber desarrollado modos de vida diferentes. Se trata, dijo, de una institución presionada y, de manera errónea, considerada como responsable de la crisis social, como si tuviera en sus manos las condiciones para diseñar patrones de conducta, cuando en realidad resulta una superviviente de los estilos de vida sociales.

La insistencia en considerar un modelo de familia casi inexistente construye un estigma para otras familias que han desarrollado modelos diferentes, comentó el investigador.

Por ello, el especialista de la UAM señaló que cuando desde el Poder Ejecutivo se anuncia la proclamación de un día para homenajear la familia se da por hecho que hay una estructura familiar catalogada como buena, mientras todas las demás son fallidas en relación con el prototipo.

Antes que juzgar y diferenciar entre una buena o mala familia, afirmó el terapeuta, hay que entender primero la serie de factores que la rodean para su sobrevivencia. “Más que en crisis o en desintegración, la familia está en proceso de cambio y de grandes transformaciones”, aseveró.

Pérez Alarcón opinó que la idea de familia como grupo profundamente comprometido con los miembros de diferentes generaciones seguirá vigente en México, porque es un país de redes y vínculos y eso forma parte de la idiosincrasia de la población.

El experto rechazó que la familia como institución tienda a desaparecer. La familia nuclear tradicional, agregó, será una de tantas formas de articulación y organización en el país, ya sea en sus procesos de desarrollo o en sus estrategias de sobrevivencia.

La tendencia apunta hacia un paulatino proceso de normalización, reconocimiento y validación de la diversidad de formas de familia existente y en funcionamiento, lo cual representará una carga menos para la identidad familiar.