Escapararte

 Semanario de la UAM

17 de septiembre de 2003

<Página anterior
- Índice -Siguiente página

Xilografías, imágenes robadas de la memoria

EMOCIONES PLASMADAS EN un lienzo, objetos que transforman la realidad, ideas que fluyen por la mente de su creador; la fusión de las culturas: la gran Tenochtitlan y el Imperio del Sol Naciente, gestan nuevamente el arte.
Imágenes robadas de la memoria de nuestro pueblo, matices que engrandecen a nuestros ancestros, interpretaciones oníricas del presente, pasado y futuro, donde la diosa y madre del Mítlan, la gran Huitzchilopoztli, se corona.
Paisajes llenos de calidez, indígenas absorbidos por la mirada del artista que convierte el campo en mujer que juega entre las hojas del abeto; inmortaliza la belleza femenina y recrea los mitos de los herederos del maíz, como lo cuenta el Popol-Vuh.
Obras que encierran el aroma a campiña, que transportan los pies descalzos a tierra fértil, al oído el murmullo suave del mar, cautivan la voz de quienes lo admiran y hechizan los ojos con profanos ritos de los dueños originales de estas tierras.
Nuestra Casa abierta la tiempo cobija, por segunda vez, la obra del maestro Shinzaburo Nagera Takeda, titulada Xilografías, la cual es una exposición colectiva donde nuevamente el artista apoya la creación de sus alumnos de la Benemérita Universidad Benito Juárez (UBJ) de Oaxaca.
Mediante el auspicio de la cooperativa Pascual Boing, la obra de Takeda se presenta durante todo este mes.
La exposición está conformada por 27 piezas, coronadas por la de Shinzaburo Nagera Takeda llamada My life in México, se encuentran también los trabajos de Ixrael Montes, Rocío Figueroa, Israel García Nazario, Jesús Mena Amaya, Eglen Aridjis Trejo, Liliant Alaniz Martínez, Miguel Aridjis Reyes, Juan Bosco Vargas y Josefa García, entre otros.


Nagera Takeda llegó a nuestro país tras los sucesos oscuros de la Segunda Guerra Mundial, buscando el refugio, calidez y belleza que México ofrece. Aquí, el artista de origen japonés encontró elementos de inspiración para crear un mundo que fusiona ambas culturas.
El maestro aportó al arte mexicano la técnica de xilografía, que consiste en dibujar finas líneas uniformes y multicolores, como si se tratase de la escritura cuneiforme que caracteriza al pueblo del Japón. / Alejandra Pérez Amado

En Arenal las piezas
tienen luz

A 25 AÑOS de trayectoria artística, Pilar Bordes decide emprender un recuento de lo hecho. Mirarse en su propio espejo, pero no a la manera de las muestras antológicas. Para su primera exposición individual en la Ciudad de México, que acoge nuestra Universidad, reconstruye su propio mapa plástico a partir de fragmentos tomados de grabados realizados en el pasado.
Originaria de Guadalajara, Jalisco, Pilar Bordes ha transitado dentro de las artes plásticas en tres ámbitos complementarios: el grabado, la pintura y la edición en artes gráficas, tarea esta última que realiza en su propio taller fundado hace 20 años.
Su trabajo cuenta con los reconocimientos Premio de Grabado en el Primer Concurso Nacional de Grabado, José Guadalupe Posada, de Aguascalientes y también los premios en la V Bienal Nacional de Dibujo y Estampa, Diego Rivera (1992, 2002), de Guanajuato, entre otros.
Digamos que, de todas las láminas que conserva, recortó aquellos segmentos que le gustaban y que evocaban un momento preciso en su carrera y en su vida. Los medios de la estampación que ella domina son convertidos así en autogeneradores de nuevas piezas. Tal es el ejercicio de revisión y recuento que presenta en la muestra Arenal.
— ¿El segmento seleccionado habla de lo que eres ahora, en términos plásticos?, ¿constituye la memoria de tu persona?
— Pilar Bordes (PB): Exactamente, esto último. Hace cinco años empecé a trabajar en ello, fue cuando mi mamá enfermó de Alzheimer, y la memoria vino a ser como el núcleo de todo mi trabajo. Nunca me dio por escribir un diario ni por tener agendas ni por recopilar sucesos o por escribir. Entré en una suerte de miedo: si pierdes la memoria, te pierdes y quedas totalmente sin anclas.
“Empecé a seleccionar pedacería esencial, aquella que resultaba importante, las partes que me recordaban sucesos especiales. El paciente de Alzheimer pierde sus facultades y la memoria a una velocidad vertiginosa. Entras a una especie de laberinto oscuro; sin embargo, en Arenal, las piezas tienen luz”.
— ¿En el recuento, obtienes alguna conclusión?
— PB: La conclusión de trabajar es que el trabajo siempre te da más ideas para seguir; no hay nada mejor para continuar que entrar en una disciplina constante, que te lleve a más y más cosas. He tenido que dividirme no sólo como cualquier ama de casa, sino entre mis piezas personales y el taller de grabado, donde trabajo con muchos artistas.
“Lo que hace que mi trabajo no constituya una trayectoria ascendente. Lo veo como un electrocardiograma: subo y bajo, en este punto busco dedicarme más al taller, porque no puedes aprehender las dos tareas y que, al mismo tiempo, ambas se encuentren en el mejor momento”. / Estrella Olvera Barragán

<Página anterior - Índice -Siguiente página