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Número 671

28 de diciembre de 2020

LOS ASUNTOS MÁS SERIOS RELACIONADOS CON EL AGUA CARECEN

DE PLANEACIÓN Y RECURSOS

*En el Conversatorio Tan claro como el agua participaron expertos de la UAM 

Los asuntos más serios y profundos relacionados con el agua carecen de planeación y recursos, por lo que la mayoría de los temas pendientes con el bien no cuentan con salidas reales, sino con soluciones inmediatistas marcadas por la burocracia, lo que muestra también un problema eco-sistémico que reclama la ayuda urgente de la academia, señaló el maestro Roberto Martín Constantino Toto, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

Durante el Conversatorio Tan claro como el agua, el académico de la Unidad Xochimilco dijo que es necesario modificar la forma en que las ciudades se abastecen del líquido porque la actual no es sostenible, por lo que será preciso desentubar los ríos y aprovechar al máximo la lluvia, así como promover la infiltración. 

 

Esto permitirá romper con las formas ortodoxas de solucionar estos problemas, las cuales creen que es más económico desalinizar el agua del mar y traerla de lugares cada vez más lejanos y profundos, cuando en realidad esto es poco seguro y muy costoso en términos energéticos, económicos y ecosistémicos.

 

Desde la década de 1930 tras una crisis en el Valle de México se recurrió por primera vez a las fuentes acuíferas subterráneas de la cuenca, creándose el Servicio Forestal Mexicano con el propósito de evitar la desertificación acelerada, recordó el profesor del Departamento de Producción Económica de la UAM.

 

A pesar de que México está en medio de dos trópicos con regímenes meteorológicos muy generosos, parece no haber suficiente agua limpia, por ello urgen las alianzas reales entre gobierno y academia, ya que sí existe el conocimiento científico y tecnológico necesario para solucionar la escasez del líquido en zonas áridas, elevadas y bajas. 

 

El doctor Eugenio Gómez Reyes explicó que la Unidad Iztapalapa de la UAM cuenta con un pozo de infiltración con una profundidad de 96 metros y un diámetro de 60 centímetros, cuya capacidad es de 150 litros por segundo, considerando una intensidad de lluvia de 35 milímetros, por un lapso de 30 minutos, capaz de recolectar 7,500 metros cuadrados de las azoteas de dicha sede académica.

 

El investigador recordó que los acuíferos se recargan en forma natural a través de la lluvia, pero la pavimentación impermeabiliza el suelo y reduce su área de recarga con consecuencias enormes, por lo que en lugar de filtrarse puede haber escurrimientos, es decir, tener más agua de la que puede controlarse, provocándose inundaciones.

 

Por ello, como equipo de investigadores estudian la recarga natural del acuífero mediante pozos de infiltración e inyección, llegando en estos últimos hasta el manto freático. 

 

Existe la idea de que los pozos de absorción sólo son útiles en las áreas donde el suelo es apto para ser filtrable, lo que generalmente corresponde a montañas, pero ya en sus faldas o zonas de planicie, la tierra puede no ser ideal para estos sistemas de recolección. 

 

Sin embargo, en la UAM se tiene un pozo de 96 metros que diario está recargando agua y recibe monitoreo minuto a minuto sobre la cantidad y calidad del bien, y jamás se ha tenido reporte por rebrote. 

 

El conversatorio, que en esta ocasión tuvo como tema Agua, tecnología y el papel de las universidades, fue organizado por el Museo Gota de Agua de la Casa abierta al tiempo. 

 

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