Encabezado
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Número 665

23 de diciembre de 2020

ES RETO DE LAS UNIVERSIDADES COMPARTIR EL RESPETO

DE LOS DERECHOS HUMANOS

*Además de construir una ciudadanía universitaria que los conozca, reconozca y haga valer:

Guadalupe Huacuz 

Uno de los retos de las instituciones de educación superior en este momento de pandemia por el coronavirus COVID-19 es determinar “cómo compartir todas y todos el respeto de los derechos humanos y construir una ciudadanía universitaria que los conozca, los reconozca y los haga valer”, subrayó la doctora Guadalupe Huacuz Elías. 

 

Es necesario propiciar una formación de los alumnos más orientada al reconocimiento del otro y, desde ahí, “vincularnos en una extensión con las comunidades que más necesitan” de la Universidad Autónoma Metropolitana, apuntó la investigadora del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco, durante los Foros Ciencias Sociales y Humanidades UAM.

 

Desde la Defensoría de los Derechos Universitarios de la Institución –que la académica encabeza– “queremos poner un granito de arena para democratizar las relaciones y tener una visión más igualitaria”, así como hacer trabajo interunidades en temas de violencia de género, pueblos originarios, comunidades LGBTTIQ y discapacidad, entre otros, ya que en medio de la crisis de salud es determinante revisar epistemologías distintas a la dominante, criticada por muchos estudiosos por su opción de producir un conocimiento en el que no caben otros, como es el caso del saber indígena o la gnoseología feminista.

 

El doctor José Luis Sampedro Hernández, jefe del Departamento de Estudios Institucionales de la Unidad Cuajimalpa, advirtió que por cada punto porcentual de caída en el Producto Interno Bruto pasarán a la pobreza entre uno y 1.4 millones de mexicanos, previéndose un desplome de entre nueve y diez por ciento, ante lo cual –dado que los recursos serán escasos o “no bien gestionados”– las prioridades deberán negociarse, entre ellas la educación, la ciencia y la tecnología, que en el escenario de la emergencia sanitaria debieran ser mecanismos fundamentales de apalancamiento, aunque –como en otras décadas y gobiernos– se anteponen sectores como el turismo. 

 

En cuanto a la reorientación del presupuesto para las universidades ya hay señales de por dónde podría ir, con la propuesta de medir el desempeño de la investigación y su relación con los problemas nacionales, ahora llamados programas estratégicos.

 

El doctor Eduardo Nivón Bolán, investigador del Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa, dijo que hay una crisis respecto del sentido de la acción pública en el campo de la cultura, que “vive una especie de zozobra y contracorriente, ya que no esperaba las definiciones del gobierno de poner en el centro las políticas comunitarias”, lo que se traduce en dificultades en distintos niveles, pero una muy importante está en la planeación, pues hay indefinición, sobre todo de carácter presupuestal y hasta ahora no hay un diagnóstico .

 

En general toda la vida pública del país se mide en cuanto a “los derechos humanos, pero adolecemos de un análisis claro de cómo estamos en materia de los derechos culturales”, así que es necesario debatir la noción de la autonomía del arte, porque lo que viene es una visión autoritaria y el mismo titular del Poder Ejecutivo da definiciones preocupantes, “como que la cultura es lo que hacen los pueblos originarios”. 

 

La doctora Cristina Sánchez Mejorada Fernández, profesora del Departamento de Sociología de la Unidad Azcapotzalco, destacó que el núcleo de la vida social no es el individuo aislado, sino el reconocimiento mutuo entre los seres humanos y eso es lo que se ha perdido y, por tanto, es lo que debe construirse. 

 

Para alcanzar metas comunes e incidir en las decisiones oficialed se han hecho muchos esfuerzos por forjar comunidad y en medio de la crisis tienen lugar actividades solidarias y altruistas para paliar los efectos de la pandemia, en particular, con el gobierno de la Ciudad de México ha habido intercambio, diálogo y participación, mediante propuestas que han sido acogidas e implementadas, pero no cabe duda de que la calidad de la colaboración depende, no sólo de los ciudadanos, sino de la convicción y la voluntad política de la administración y sus funcionarios.

 

La doctora Alma Patricia de León Calderón, adscrita al Departamento de Procesos Sociales de la Unidad Lerma, sostuvo que el gasto que ejerce el gobierno sigue una tendencia similar al de los anteriores; en desarrollo económico tuvo algunas fluctuaciones, pero en 2019 fue el mismo que en 2017 y en desarrollo social –que es donde se ha fundamentado el discurso de esta gestión– sus porcentajes no son muy diferentes a los de gestiones federales pasadas. 

 

“Si hablamos de un cambio, no lo vemos en las preferencias de cómo esta administración ha decidido destinar los recursos públicos, porque las tendencias son similares”. 

 

t.ly/frHu