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Número 631

7 de diciembre de 2020

LA UAM CUENTA CON UN ÁREA DE INDAGACIÓN PARA ATENDER NUEVAS NECESIDADES DE SALUD

*Los expertos buscan que el conocimiento que se genera en el laboratorio beneficie a los pacientes

El Departamento de Ciencias de la Salud de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) cuenta –desde el pasado 6 de noviembre– con el área de investigación denominada Medicina Experimental y Traslacional, aprobada por el Consejo Académico de esa sede con el fin de responder a las nuevas necesidades de atención que la sociedad demanda y llevar lo antes posible los beneficios de la indagación científica a los pacientes.
 
El doctor Luis Enrique Gómez Quiroz, coordinador de Posgrado de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Unidad Iztapalapa, expuso que los profesores que propusieron la creación de esa instancia han realizado estudios experimentales desde hace años, pero “la orientación que han tomado hacia la medicina traslacional y los ejes e intereses comunes” condujeron a la organización de la nueva área.
 
La medicina experimental no es nueva, pues fue iniciada de manera formal por el doctor Claude Bernard hace unos 150 años o más y no es otra cosa que trabajo sistemático en términos amplios, mediante el uso de tejidos, líneas celulares y animales de experimentación, entre otros mecanismos para llevar a cabo ensayos que luego se verifican y aplican en seres humanos.
 
Por lo tanto es la principal herramienta “con que contamos para hacer medicina traslacional”, que sí es un concepto relativamente reciente y consiste en poner el conocimiento que se genera en los espacios de análisis al beneficio de las personas, es decir, “de la mesa del laboratorio a la cama del paciente”, puntualizó en entrevista.
 
Sin embargo, esa disciplina va más allá del simple concepto, porque implica una manera distinta de organizar el trabajo y en el caso nuestro –en el que uno de los objetivos importantes es formar recursos humanos– entraña conducir a los estudiantes para que desde el nivel de licenciatura aprendan a concebir sus proyectos con el fin último de aplicarlos lo antes posible en favor del enfermo.
 
Además es primordial que desde la tipología –en el papel o en el pizarrón– “pensemos que eso debe llegar lo más pronto posible al paciente”, ya que esa es la gran diferencia con este tipo de medicina, señaló el doctor Gómez Quiroz.
 
En la nueva área serán cultivadas líneas de investigación vinculadas con cáncer, preclamsia, enfermedad hepática alcohólica, diabetes y aspectos neuronales inmunológicos, entre otras, debido a que cualquier rama es susceptible de tener este enfoque innovador de hacer ciencia.
 
Aquellas que se seguirán en el área son: Mecanismos del daño y reparación en males del hígado, páncreas y riñón para la identificación de puntos de intervención terapéutica, diagnóstico y pronóstico; Respuesta celular y molecular ante la toxicidad de metales pesados y lípidos, y el papel de la Metalotioneína-II; Mecanismos de toxicidad por alcohol y acetaldehído en el hígado y páncreas; Intervención genómica, e Ingeniería genética en enfermedades hipertensivas del embarazo.
 
También Genómica funcional comparativa y regulación génica en cáncer de hígado, páncreas y otros epitelios; Biología y patobiología de los factores de crecimiento y la relación en enfermedades gastrointestinales, y Regulación de la expresión génica por cambios en el estado redox celular.
 
La instancia de la UAM abordará los efectos protectores del HGF –factor de crecimiento de hepatocitos– en colestasis, pancreatitis y otras patologías atendidas por la medicina interna; Caracterización genómica del cáncer de hígado y la carcinogénesis bajo un ambiente de sobrecarga lipídica; Caracterización de los efectos anti-tumorigénicos del GDF11; Mecanismos de daño para la identificación de blancos terapéuticos en la toxicidad de metales pesados, alcohol y otros tóxicos; Caracterización genómica para la identificación de los factores que marcan la agresividad en padecimientos hipertensivos del embarazo, e Identificación del perfil de expresión génica mediado por la toxicidad del metabolito primario del alcohol y el acetaldehído, entre otros campos.
 
Luego de su aprobación por el Consejo Académico de la referida sede, “nos organizamos en el área, que está integrada por dos grupos: de Fisiología Celular y Medicina Traslacional, y de Carcinogénesis y Medicina Experimental, ambos conformados por investigadores y alumnos de licenciatura, maestría y doctorado”.
 
En el primero participan las doctoras María Concepción Gutiérrez Ruiz, Verónica Souza Arroyo y Roxana Uri Miranda Labra y estará enfocado en analizar la toxicidad de metales pesados y en enfermedades hipertensivas del embarazo, así como en los procesos que tienen que ver con el hígado, el páncreas y el riñón, teniendo como interés principal encontrar información que permita diagnósticos más certeros; ofrecer mejores pronósticos y detectar blancos terapéuticos.
 
El segundo –encabezado por los doctores Gómez Quiroz y Leticia Bucio Ortiz– se dedicará a la genómica funcional comparativa, que es una aproximación de estudio de vanguardia que busca conocer en animales de experimentación cómo evoluciona y qué hace la enfermedad en ellos.
 
Estos datos se cruzan con los de los pacientes, con “quienes no experimentamos, pero tenemos muestras de ellos, lo que nos permite ubicar rutas, procedimientos y genes conservados para brindar información nueva que proporcione opciones terapéuticas y diagnósticos certeros y tempranos sobre cáncer, y males colestásicos y pancreáticos”.
 
Ambos grupos mantienen una comunicación muy estrecha y comparten datos, cumpliendo el objetivo de fortalecer a los equipos de investigación. La creación del área Medicina Experimental y Traslacional ha sido el resultado de una evolución constante que permitió esta formación de científicos, fundada desde hace más de 30 años por la doctora Gutiérrez Ruiz y cuyo siguiente paso para el mediano plazo será contar con un Laboratorio de Medicina Traslacional, pero “vamos paso a paso”, indicó el académico.
 
En este momento lo relevante es “consolidar el grupo buscando la solución rápida a problemas que aquejan a la población” y, por otro lado, continuar con la formación de recursos humanos de alto nivel, lo que ha caracterizado a la Institución, ya que “nuestros egresados están ubicados en organizaciones de México y fuera del país, por lo que nos sentimos muy orgullosos.
 
“El compromiso de la UAM es con la sociedad, dejando claro que los impuestos que pagan los mexicanos están bien invertidos en la Universidad y que les ofreceremos investigación que resuelva sus problemas”.
 
De acuerdo con el proyecto de creación del área, la factibilidad respecto de los recursos económicos y materiales es alta, ya que se cuenta con tres trabajos vigentes financiados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y uno más por la Fundación Mexicana para la Salud Hepática; en 2017 se brindó apoyo a una propuesta de adquisición de infraestructura de alta tecnología para la determinación de parámetros metabólicos en tiempo real.
 
En términos de recursos humanos, la instancia estará conformada por cinco profesores, todos pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores, y por alumnos que ya desarrollan indagación en curso de licenciatura, maestría y doctorado.