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Número 563

2 de noviembre de 2020

UNA POLÍTICA ECONÓMICA ANTICÍCLICA ATENUARÍA LA CRISIS POR LA PANDEMIA DEL COVID-19

*La tasa de desocupación en julio fue de 5.4 por ciento, mientras que en el mismo mes de 2019

era de 3.7 por ciento

*Alrededor de 95 millones de mexicanos, en condiciones de vulnerabilidad por carencias o pobreza

En este momento resulta difícil establecer una estrategia clara para abatir los efectos nocivos de la pandemia del COVID-19 en el mercado laboral, sin embargo es crucial que el gobierno federal retome la política anticíclica aplicada entre 2007 y 2013 contra los estragos económico-financieros de entonces, coincidieron el maestro Fortino Vela Peón y la doctora Abigail Rodríguez Nava, profesores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

México tuvo la oportunidad de aprender de esas medidas –a diferencia de otros países, que hicieron lo contrario y profundizaron el ciclo negativo de sus economías– por lo que ahora debiera impulsar los lineamientos expansionistas en los que la banca comercial pudiera beneficiarse de los créditos otorgados, “siempre y cuando disminuyeran los costos financieros a través de la tasa de interés”.

 

La opción brindada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Comisión Bancaria y de Valores de flexibilizar las medidas de exposición a los riesgos crediticios de la banca comercial contribuiría, en tanto se reduzcan las tasas, precisó Rodríguez Nava durante el Tercer Seminario: Política económica y distribución del ingreso: el papel de la política macroeconómica y de la integración económica en los procesos distributivos en América Latina.

 

“La opción de posponer los pagos que muchos bancos aplicaron en meses recientes, en la práctica no arrojaría beneficios para el largo plazo, si continuaran las tasas de entre 40 y 45 por ciento anual”, aseveró la coordinadora de la Licenciatura en Economía de la Unidad Xochimilco de la UAM que, junto con Vela Peón, dictó la ponencia Vulnerabilidad por ingreso y empleo en México.

 

Las condiciones de apremio de la población mexicana existían desde hace varios años, pero la emergencia sanitaria las profundizó, lo que significa que 52.4 millones de personas se encuentren en pobreza y 9.3 millones en pobreza extrema, además de que hay 8.6 millones que están en situaciones de vulnerabilidad por percepciones y 36.6 millones por carencias.

 

Poco más de 95 millones de individuos afrontan vulnerabilidad por ingresos o carencias, o bien viven en pobreza o pobreza extrema, mientras que sólo 27 millones no se consideran ni pobres ni vulnerables.

 

El coordinador de la Maestría en Relaciones Internacionales explicó que debido a la emergencia sanitaria existen limitaciones de información, pues la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que es la fuente principal de los indicadores del mercado laboral, dejó de presentar resultados desde el primer trimestre del año.

 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó en julio la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), cuyos datos –obtenidos también con entrevistas cara a cara– si bien no son comparables de manera estricta con los de la ENOE han servido para observar la incidencia del COVID-19 en el sector, por ejemplo, que en junio pasado el país contaba con una Población Económicamente Activa (PEA) de poco más de 51 millones de personas, equivalente a una tasa de participación de 53.1 por ciento.

 

En julio último, la tasa de desocupación fue de 5.4 por ciento y en el mismo mes de 2019 era de 3.7 por ciento. En julio del año pasado, el desempleo alcanzó a 4.0 por ciento de las mexicanas en edad de trabajar, contra 6.3 por ciento registrado en igual mes de este 2020.

 

Por edad, los grupos más afectados en este rubro han sido el de 25 a 44 años de edad, con 50.7 por ciento, seguido del de 15 a 24 años, en particular los egresados de universidades. La gente sin ingresos creció de 2.9 por ciento en abril a 6.5 por ciento en julio, precisó el maestro Fortino Vela.

 

La maestra Dolly Espínola Frausto, directora de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Xochimilco, destacó la necesidad “de reorientar el trabajo que hacemos en nuestras instituciones en términos de la investigación, así como en la labor de enseñar para comprender de manera distinta y generar soluciones diferentes para una realidad que nos resulta heterogénea” por completo.

 

En la primera parte del Seminario –organizado por las coordinaciones de la Maestría en Relaciones Internacionales y la Licenciatura en Economía– participaron también el doctor Julián Sánchez, docente de la Universidad Autónoma de Madrid, con la ponencia La tasa de rendimiento del capital y la distribución de la renta; Héctor Villarreal y Christopher Cernichiaro, especialistas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, quienes disertaron sobre Gasto público en infraestructura en México durante 2010-2020, y el doctor Julio César Neffa, académico del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales de Argentina, con la conferencia Macroeconomía y distribución del ingreso.

 

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