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Número 482
23 de septiembre de 2020

ACADÉMICA DE LA UAM OBTUVO MENCIÓN HONORÍFICA EN EL PREMIO DEMAC

*Lilia Granillo relata la experiencia de una monja enfermera que apoya al ejército en la atención a pacientes de COVID-19 

 

*El testimonio Soy una simple soldado de la tropa es una luz, una esperanza y un acto de empoderamiento


 

Soy una simple soldado de la tropa testimonia la experiencia de una monja enfermera que deja el convento para apoyar al ejército de México en la labor de atender a pacientes contagiados del virus SARS-CoV-2 y le mereció a la doctora Lilia Granillo Vázquez, investigadora del Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Mención Honorífica en el Premio DEMAC. Desde las trincheras, heroínas mexicanas en la era del COVID-19.

 

Convocado por Documentación y Estudios de Mujeres A.C (DEMAC), el galardón –en su edición 2020– reconoce relatos de mujeres que en distintos “frentes están en la primera línea de fuego” para desafiar las consecuencias de la pandemia que asola a la humanidad.

 

En su escrito, la docente da cuenta de la historia de la madre Berta Maldonado, misionera potosina de la caridad de María Inmaculada que, preocupada por la situación del personal médico en los hospitales –ante el creciente número de enfermos– dejó el convento para asistir en el Hospital El Chivatito, sede del 22 batallón de Policía Militar de Guardias Presidenciales reconvertida en una unidad operativa en la contingencia. 

 

El acercamiento entre la doctora Granillo Vázquez y la protagonista ocurrió por la intermediación del sacerdote Fernando Torre, quien define a la religiosa como alguien “que luchó contra todo por seguir su vocación,” pues como jefa de enfermeras de un centro de salud de su congregación estaba intranquila con las noticias que escuchaba, en particular sobre los esfuerzos y el dolor del personal médico, así que se propuso relevar a profesionales que atendían a los pacientes para que pudieran salir a descansar y ver a sus familiares. 

 

Sin renunciar al convento, en abril pasado empezó a colaborar en una instalación del ejército porque ella se asumió como “una simple soldado de la tropa”, debido a que “esto era una guerra contra un enemigo que tenemos que vencer”. En El Chivatito fue capacitada en terapia intensiva y “ninguno de los enfermos que ella cuidó murió”.  

 

La doctora Granillo Vázquez sumó más de 35 horas de grabación de entrevistas, en las que Maldonado narra las jornadas intensas que desarrolló y, con los ojos llenos de lágrimas, detalla casos de salvación, otros de quienes perdieron la batalla contra el COVID-19 o cómo algunos pedían su bendición.  

 

La investigadora –quien en paralelo con la escritura del texto impartía clases en el Proyecto Emergente de Enseñanza Remota (PEER) de la UAM, pero debió suspender “todas las demás actividades que estaba haciendo, como un capítulo sobre la historia de la poesía mexicana, entre otras– definió a la religiosa como una persona “fresca que sabe tomar sus decisiones y cuándo retomar lo bueno y cuándo despedir lo malo”. 

 

El resultado fue la revelación de una mujer llena de anhelos y amor a su profesión, y con vocación por ayudar al prójimo, por lo que en circunstancias como la pandemia, su testimonio –próximamente publicado por DEMAC– constituye “una luz, una esperanza, la organización del caos que estamos viviendo y un acto de empoderamiento”.

 

La académica citó a la filósofa Graciela Hierro en la idea de que “nosotras debemos combatir nuestra invisibilidad en la historia para recuperar la dignidad en un proceso personal de construcción,” y dar un paso social de recuperación de la herencia legada por otras, entre ellas “nuestras abuelas o las precursoras en el propósito de contar sus memorias”. 

 

La académica considera que recoger expresiones y redactarlas forma parte de un mecanismo de cimentación propia, porque todos “debemos en algún momento preguntarnos por nuestra identidad: quiénes somos, de dónde venimos, quiénes son nuestros padres y qué estamos haciendo aquí, en una fase de edificación de la personalidad, la mente, el espíritu e incluso el cuerpo,” en suma, significa “mostrar lo que uno tiene para dar a los demás.”

 

Las evidencias de mujeres, encubiertas o veladas, revelan la lucha “por sobrevivir y tratar de dar sentido y valor a la existencia”, que debido al patriarcado y al machismo, en la mayoría de los casos es “una vida indigna, innoble o de sumisión”. 

 

DEMAC, una asociación civil de vanguardia y carácter nacional en beneficio de la población femenina, es dirigida por Amparo Espinosa Rugarcía, psicóloga mexicana y estudiosa de los problemas de ese sector de la sociedad que hace un tiempo decidió convocar a concurso cada dos años a quienes “se atrevan a contar su historia”. El organismo tiene una editorial especializada que publicará los trabajos ganadores, detalló la doctora Granillo Vázquez.

 

Audio de la entrevista