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Número 460
8 de septiembre de 2020

SEVERINO SALAZAR, ETNÓGRAFO LITERARIO DEL ACONTECER

EN TEPETONGO, ZACATECAS

*Quien fuera jefe del Área de Literatura de la UAM fue homenajeado en la Feria Nacional del Libro

de Zacatecas


 

En algún momento de su vida, Severino Salazar se convirtió en un narrador de la vida cotidiana y etnógrafo literario del acontecer en su natal Tepetongo, destacaron participantes en el homenaje luctuoso que la Feria Nacional del Libro de Zacatecas 2020 rindió a quien fuera –en el periodo 1990-1994– jefe del Área de Literatura de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
La necesidad de relatar lo llevó a descubrir una cuestión fundamental de su obra: la tragedia humana que viven los individuos para regresar y reconstruir a partir de esos dramas y tragedias inherentes a los humanos, con las “historias que hay en el propio Tepetongo y que él pudo vivenciar o escuchó de su padre, José”.
 
El doctor Antonio Marquet Montiel, investigador del Departamento de Humanidades de dicha sede de la Casa abierta al tiempo, aseguró que el Premio Nacional Juan Rulfo 1984 –que obtuvo por su primera novela, Donde deben estar las catedrales– no se dedicó sólo a escribir, sino que se creó una personalidad para hacer de la cotidianeidad una práctica artística.
 
Al primogénito de una familia numerosa “lo conocí en 1987 y disfruté 18 años de una vida intensa, porque éramos amigos, colegas y formábamos parte de la UAM; era mi jefe: brillante, no estirado ni jerárquico ni abusivo, sino un señor inteligente que se relacionaba de manera horizontal con todo el mundo”.
 
Una persona intensa, generosa y un líder nato que reía a carcajadas, pero también venenoso, pues “era como la champaña: efervescente” y fue una gran pérdida para la Institución, señaló Marquet Montiel en el conversatorio virtual Vida cotidiana. Severino Salazar, que moderó la doctora Xóchitl Marentes.
 
El académico subrayó la relevancia de recuperar a Salazar, no sólo por su labor literaria sino como el ser humano que dejó vastas narraciones sobre el devenir en su natal Tepetongo y los alrededores del Bajío en Zacatecas, donde vive su familia.
 
La maestra María de Jesús Salazar Muro, hermana y albacea de la obra del homenajeado, agradeció al gobierno y al Instituto de Cultura de Zacatecas por este homenaje, 15 años después del fallecimiento del también docente de la UAM.
 
Con la maestra Edilberta Manzano Jerónimo “diseñamos la página Severino Salazar, escritor y ahora estamos revisando qué podríamos incluir en una biografía que debería contar cómo vivió con la añoranza de pertenecer a Zacatecas,” de donde partió en 1960 hacia la Ciudad de México.
 
La doctora Verónica Abigail Hernández, profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, plantel Ajusco, dijo que reinterpretar las identidades y reconstruir las formas de vida en el pueblo son temas fundamentales del autor zacatecano. “Hay una necesidad siempre de regresar, pero no de manera romántica” sino de hacerlo elaborando una conexión del presente con la vida de Tepetongo.
 
Salazar “no es un narrador y comentó alguna vez al periodista Miguel Ángel Quemain que la figura se puede tomar muchas licencias en términos de lo que puede decir, porque el trovador es una especie de espectador que puede estar reinventando la historia constantemente sin culpa alguna”, concluyó.