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Número 451
2 de septiembre de 2020

AMÉRICA LATINA, INCLUIDO MÉXICO, CARECE DE UN SUJETO POLÍTICO

EN CUANTO A LA DISCAPACIDAD

*“Estamos ante la imagen de unos derechos humanos sin sujetos”: Benjamín Mayer Foulkes
 
*El psicoanalista participó en los Foros virtuales: Problemas Metropolitanos, Acciones para su atención


 

 

La discapacidad está inmersa en una polémica sobre el concepto de inclusión, porque más allá de pensar en esta noción es necesario reconocer la facultad de interpelar la normalidad y, por tanto, de asumirse como sujetos políticos, expuso el doctor Benjamín Mayer Foulkes, director fundador de 17, Instituto de Estudios Críticos.
 
Al participar en los Foros virtuales: Problemas metropolitanos, acciones para su atención, el especialista sostuvo que existe una aparente pérdida de sentido en la relación discapacidad-derechos humanos debido a que no hay un sujeto político ni en México ni en América Latina en cuanto a esta disfunción.
 
“Estamos ante la imagen de unos derechos humanos sin sujetos” y al faltar ese alguien que los ejerza se convierte en “mera formalidad, un palomeo por parte de las instituciones para quedar bien al colocar una rampita por aquí y otra por allá, tratando de deshacerse de la signatura desde el modo más concreto posible.”
 
Junto a la necesidad de construir un sujeto político de la discapacidad existe un debate sobre la noción misma de inclusión, “no porque esté en contra, sino porque históricamente hemos mantenido una posición de cierta distancia para proponer más bien la de interpelación en cuanto a esta condición”.
 
Esto obedece a que “la primera es una forma de intentar asimilar, mientras que nuestra visión es que esa condición es disruptiva y tiene siempre un carácter intempestivo, cuestionador de la normalidad y sus ilusiones”, además de que “pretender hacer de lo disruptivo algo normal es un error, pues es necesario abrirse a ese bienvenir y al carácter de intempestivo que la incapacidad tiene, en vez de intentar amaestrarla por vías religiosas, políticas, científicas o estéticas”.
 
El psicoanalista y teórico propuso el concepto de la postuniversidad, como una institución que sea el espacio donde la discapacidad sea una fuente para encarar los desafíos contemporáneos de la educación.
 
La universidad “tiene cierta arrogancia; suele ser autorreferencial; su comunicación con el exterior y con la marginalidad es muy limitada, salvo cuando ésta se convierte en un objeto de estudio; tiende a ser localista, a burocratizarse y a desconectarse de los intereses personales de estudiantes y académicos, y por supuesto implica una pérdida de vocación crítica porque se vuelve funcional al mercado y deja de ser el contrapeso a éste y al Estado”.
 
La pandemia reveló de manera brutal la situación que “enfrentamos de falta de acceso a la educación, sin embargo, los medios televisivos y digitales pueden ser utilizados posuniversitariamente”, porque las herramientas tecnológicas y pedagógicas deben ser utilizadas para fortalecer la capacidad de enunciación de los propios estudiantes, es decir, “importa menos el saber que el maestro tenga, que la construcción de la capacidad enunciativa por parte de los alumnos”.
 
Esto significa que el arribo de los jóvenes a cierto campo del saber sea aprovechado para plantear preguntas fundamentales sobre cualquier área y que estén siempre en posición, no de recibir y ser incluidos en el conocimiento de los docentes, sino de interpelar y cuestionar para dar un paso más allá, dando lugar a nuevas formulaciones y propuestas. Al final se trata de pasar a lo que ofrece el espacio de la escritura, porque es ahí donde se enfrenta con el enorme reto de enunciar.
 
De acuerdo con la presentación de la maestra Raquel Jelinek Mendelsohn, experta independiente en las garantías individuales, el doctor Mayer Foulkes está entre los más destacados impulsores del debate sobre la fotografía de ciegos y es uno de los exponentes internacionales más sobresalientes.
 
Al respecto, el especialista expuso su propio testimonio y compartió su propuesta de establecer talleres de trabajo en los que pudieran colaborar estudiantes de artes visuales y plásticas, fotografía y video, así como los ciegos, que “tienen también una relación con las imágenes, que no es ocular, sino mediante la memoria y la imaginación”.
 
La fotografía de ciegos –un territorio grande y creciente en todo el mundo– da cuenta de la enorme diversidad que se juega en dicho ámbito, cuando lo usual es pensar que la instantánea es “exclusiva de los mal llamados videntes”, argumento en la conferencia magistral La discapacidad y la digitalidad como fuentes para encarar los desafíos contemporáneos de la educación superior.
 
La relación entre ceguera e imagen o entre sordera y música no es lo único que interesa, sino la lógica donde lo que aparentemente está separado por una línea tajante que divide a ciegos y no ciegos o a sordos y no sordos, en realidad es –como en cualquier frontera– un cúmulo de vínculos que no impiden que se pueda tener una interacción con el mundo del sonido y el de la música desde la sordera, así como es posible tenerla con el plano visual, desde la ceguera, concluyó.
 
En esta ocasión los Foros virtuales: Problemas metropolitanos, acciones para su atención, abordaron el tema de La inclusión social: discapacidad, experiencias, reflexiones y propuestas para la educación superior en el contexto actual de la pandemia.

El miércoles 9 de septiembre continuarán con el webinario: Derechos Humanos y Accesibilidad en Educación Superior.