Imprimir
Número 431
20 de junio de 2018

“LA CIUDAD DE MÉXICO NOS DESVIVE Y ENAJENA”: JUAN VILLORO

*El escritor dictó en la UAM la conferencia El vértigo horizontal: La Ciudad de México como discurso
 

 

 

Describir la Ciudad de México ha resultado complejo, así que “trato de entenderla como una suerte de discurso y de leer qué es lo que nos quiere decir en su edificación en piedra este espacio que de alguna manera nos permite hospitalariamente vivir en él, pero también, en muchos momentos, nos desvive y enajena”, afirmó el escritor Juan Villoro, doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
Al ofrecer la conferencia El vértigo horizontal: La Ciudad de México como discurso relató que la capital no había apostado por la densidad ni por la altura de las viviendas sino hasta hace unos cuantos años, cuando “se ha redensificado y no sabemos a dónde irá, pero seguramente tendrá edificios muy altos”. 
 
En un anticipo de lo que será el libro que con el mismo título verá la luz en septiembre próximo, Villoro expuso que hasta principios del siglo XX la metáfora rectora en muchas construcciones del mundo fue la de una selva de concreto, expresada en inmuebles que parecían competir unos con otros para elevarse y por eso fueron llamados rascacielos.
 
Sin embargo, a diferencia de Manhattan, Londres o Sao Paulo, entre otras grandes metrópolis, la de México apostó “por otro tipo de avance que podría reclamar otra metáfora, como la del océano infinito: una urbe más bien extensa y no una que se desarrollara hacia la altura”, dijo el sexto participante en el cicloConferencias Magistrales Metropolitanas, organizado por la Rectoría General de esta casa de estudios.
 
“Uno pensaría que el vértigo requiere necesariamente de la verticalidad, pues nos hace perder el equilibrio y ser rehén de éste”, mientras que la horizontalidad pareciera ser un espacio estático, inmóvil y menos desafiante, pero “los habitantes sabemos que esta condición puede ser también una forma del vértigo”.
 
¿Hasta dónde es posible describir esta ciudad desde la literatura? se cuestionó el autor de El testigo y Dios es redondo, y señaló que es la novela La región más transparente, de Carlos Fuentes, la primera donde se aborda la metrópolis como la protagonista absoluta del relato; “si bien hubo muchas crónicas previas donde se hicieron notables descripciones, ninguna como en la de Fuentes se había entendido que el gran personaje era la urbe misma”.
 
Entonces la capital del país tenía cuatro millones de habitantes y la idea de captar una metrópoli por entero, al modo de un mural, todavía resultaba viable, pero ahora “sería absolutamente imposible escribir una novela de este modo, pues requeriríamos de un ejército combinado de múltiples escritores y cronistas para tratar de descifrar la asamblea de espacios que seguimos llamando Ciudad de México”.
 
La expansión demográfica de la Ciudad de México ha sido única en la historia de la civilización, “nunca antes se había asomado a la vertiginosa experiencia de que el lugar de residencia de una comunidad creciera de esta forma y no hubo en la antigüedad sitios que se expandieran como ésta y que pasara de cuatro millones de habitantes a una cifra incierta, porque una de sus características es su dimensión ilocalizable en muchos sentidos”, incluido el número de personas que la habitan.
 
El autor de El disparo de Argón y Tiempo transcurrido utilizó uno de sus géneros literarios favoritos, la crónica, para relatar algunos pasajes biográficos que le unen a esta ciudad y compartir algunos recuerdos como “aquella época idílica cuando la leche se repartía en los domicilios de la colonia Mixcoac y el lechero gozaba de cierto prestigio erótico.
 
Entonces con frecuencia se hablaba de gente que no tenía una procedencia muy clara al señalarles como hijo del lechero o el reto impuesto entre amigos de subir como polizontes al camión repartidor –que venía desde la colonia Lechería– y una vez que eran descubiertos tenían que regresar a su casa sin saber en qué colonia los habían bajado y, por tanto, “conociendo un poco de manera azarosa la ciudad”.
 
Esta manera accidental “de enfrentarme a la gran ciudad me marcó mucho la idea que posteriormente he tenido de ella (…) este conocimiento fragmentado, pero no menos intenso de esta urbe es el que tuve de niño y es el que he tratado de ejercer como cronista, resignándome a no conocerla en su totalidad, porque es una enciclopedia viva que no se puede cubrir por entero”.
 
El doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la UAM, dijo que con su conferencia Villoro “nos propone un diálogo franco que desde la memoria, la historia y la crónica nos permite configurar una mirada testimonial de la Ciudad de México.
 
Testigo, pero también intérprete de la etimología de este tiempo, Villoro ha contribuido a forjar una conciencia colectiva de la realidad que le ha valido un lugar primordial en el concierto intelectual del país. De compromiso humanista, la honestidad que caracteriza su valor le ha valido constituirse en una de las principales voces de la vida cultural de México.
 
Al presentar al primer egresado de la UAM en formar parte del Colegio Nacional, el doctor Rodrigo Díaz Cruz, rector de la Unidad Iztapalapa, señaló que en la diversidad de géneros que ha cultivado, como el cuento, la crónica periodística, la ensayística, la novela, el teatro, los libros infantiles y juveniles, el guión cinematográfico, la poesía y no menos el ejercicio de la traducción, ha obtenido premios y sobre todo muchísimos lectores “que con impaciencia esperamos su próximo libro”.
 
Tener la capacidad que tiene Villoro para narrar los dolores y describirlos es combatir al silencio y a la muerte, y traer a la memoria como acto de justicia y de esperanza, concluyó.
 
El ciclo responde a una iniciativa de la Rectoría General de la UAM, que tiene el propósito de alentar la reflexión sobre asuntos socialmente relevantes, con un programa que incluya a destacados pensadores mexicanos. En un formato itinerante ha recorrido recintos de las unidades Azcapotzalco, Xochimilco, Cuajimalpa e Iztapalapa.
 
Mañana jueves 21 de junio se presentará la doctora Julieta Fierro, a las 11:00 horas, en la Unidad Lerma para hablar sobre La evolución química del universo y el ciclo continuará con el jurista José Ramón Cossío Díaz, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien estará el 4 de julio en la Unidad Azcapotzalco.
 
 
Audio y video de la conferencia.