Imprimir
Número 406
11 de junio de 2018

LA AGENTIVIDAD ACADÉMICA, VÍA PARA EL DESARROLLO DE LA AUTONOMÍA

DE LOS UNIVERSITARIOS

*Derivación tecnológica en apoyo a la agencia académica en educación superior será presentado el 29 de junio

 

*La coedición de la UAM y de la UNAM fue coordinada por Sandra Castañeda Figueiras y Eduardo Peñalosa Castro

 

Uno de los mayores retos del sistema educativo es desarrollar la autonomía de los estudiantes y una vía para lograrlo es el fomento de la agentividad académica, que consiste en aumentar intencionalmente el alcance de sus capacidades de razonamiento y control emocional y volitivo, entre otras, sostuvo la doctora Sandra Castañeda Figueiras.

 

La coordinadora, junto con el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), del libro Derivación tecnológica en apoyo a la agencia académica en educación superior, declaró a UAM Radio 94.1 FM que las sociedades del conocimiento plantean desafíos a las instituciones para generar en los egresados capitales culturales congruentes con una sociedad mundial en continua transformación.

 

La investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) expuso que el impulso de las habilidades deberá reflejar competencias para el dominio de técnicas generales y específicas necesarias en el desempeño de las actividades profesionales y el crecimiento personal.

 

En entrevista con la radiodifusora de esta casa de estudios precisó que de esa manera podrán mostrarse como estrategas en el análisis de problemas y la selección de las mejores propuestas de solución posibles.

 

El conjunto de acciones para contribuir a la formación de ciudadanos diestros en el razonamiento y el control emocional y volitivo para mejorar, profundizar y aumentar sus capacidades se ha llamado agencia académica, uno de los temas centrales de la publicación, que sostiene que los ciudadanos no sólo tienen derecho a recibir educación, sino a que ésta sea de calidad.

 

En el plano internacional hay preocupaciones serias respecto de lo que se oferta en ese nivel educativo y desde hace unos años “hay alerta porque muchas de las escuelas ofrecen conocimiento inerte”, es decir, aquel que si bien “permite alcanzar una buena calificación, sólo sirve para repetir”, ya que “nuestros estudiantes de todas las profesiones no son formados en aspectos fundamentales para toda la vida: leer, escribir y calcular”, advirtió.

 

En otros países se han tomado decisiones y desplegado políticas al respecto, y en México, desde hace algunos años, investigadores “hemos indagado sobre ciertos atributos o dimensiones psicológicas que pueden ser responsables de lograr la educación esperada”.

 

En la formación “queremos un estudiante autónomo y autodirigido, que no esté esperando que le digan qué hacer, sino que encuentre las maneras de hacerlo, que vaya a la solución y no a la mera repetición, que posea un nivel de motivación intrínseco y que a pesar de los avatares se mantenga en la línea y la meta, y diga: sigamos adelante”.

 

La especialista en evaluación y fomento del aprendizaje complejo dijo que la agencia académica se refiere a esa capacidad del individuo para iniciar y realizar acciones orientadas a lograr el cambio, tanto en sí mismo como en el mundo exterior, por lo que se vincula al sentimiento de control sobre las propias acciones y mediante ellas sobre los acontecimientos externos.

 

A partir de esas consideraciones un grupo interinstitucional de 12 universidades representativas del país realizó un análisis relacionado con estrategias de innovación en la enseñanza y el aprendizaje mediado por tecnologías móviles.

 

En el estudio “encontramos entre los alumnos una serie de combinaciones de atributos cognitivos, autorregulatorios, epistémicos, pero además nos faltaban los ‘disparadores’ que son las emociones, porque el hecho de aprender un micromundo que plantea el profesor o la currícula es una puesta a prueba: puedo o no puedo y cuando eso sucede lo primero que se dispara es la emoción”.

 

Para evaluar todas estas combinaciones se desarrollaron dos herramientas de evaluación virtual, la primera es un meta evaluador web, es decir, un portal en línea que integra bancos de reactivos que ya habían sido validados y calibrados, pero se aplicaban en papel, lo que conllevaba muchos riesgos en la captura, la integración y el manejo de la información en caso de perderla.

 

Lo que se hizo fue implementarlo en un ambiente web y con eso “optimizamos tiempos de respuesta, minimizamos el error humano, tanto en la captura como en la evaluación, y aceleramos los tiempos de respuesta, por lo que hoy podemos compartirles con gusto que esta herramienta ya se ha aplicado a más de cuatro mil sustentantes alrededor del país y no nos hemos tenido que mover a los estados para emplearla”, comentó.

 

Otra derivación tecnológica de intervención desarrollada en este proyecto fue un MetaTutor Móvil a la que se puede acceder desde el teléfono celular, cuyo objetivo es modelar en estudiantes habilidades estratégicas para aprender a autorregularse durante episodios de naturaleza variada y es, por tanto, un agente académico de tipo personal.

 

“Tenemos subidas cinco estrategias y una transversal que es la autorregulación que ayudan al estudiante a ser un buen procesador de información, a autorregularse y a resolver problemas desde su celular”.

 

La investigadora señaló que el proyecto a nivel nacional fue apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y que se piensa ampliarlo a Latinoamérica, por lo que se tiene contacto con universidades de Colombia, Perú, Argentina, Chile y Costa Rica.

 

El libro Derivación tecnológica en apoyo a la agencia académica en educación superior –coeditado por la UAM y la UNAM– se presentará el próximo 29 de junio, a las 12:00 horas, en el Auditorio Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez de la UAM.