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Número 402
3 de agosto de 2020

EFICAZ LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA INDÍGENA

COMO PRIMER IDIOMA EN LA PRIMARIA BILINGÜE

*Un equipo de estudiantes e investigadores de la Unidad Iztapalapa de la UAM trabajan en el proyecto 


 

El colectivo T’arhexperakua Creciendo Juntos inició hace 25 años un proyecto en la región purépecha del estado de Michoacán en el que dieron un giro a la escuela castellanizadora, en el que la educación del currículum nacional se impartiría en lenguas indígenas, en este caso, en purépecha como primera y español como segunda.

 

Integrado por un grupo de profesores de dos escuelas primarias en San Isidro Uringuitiro, municipio de Los Reyes, Michoacán, la iniciativa comenzó como un programa escolar propio, con un plan de estudios que fomentara la instrucción bilingüe en una búsqueda por rescatar la cultura mediante los conceptos y la cosmovisión de la lengua materna de los hablantes cuya relación de ideas es un enfoque primordial en su formación.

 

Cinco años después se incorporó un equipo de estudiantes de los tres niveles de enseñanza superior y profesores en pedagogía, lingüística y antropología de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Dirección General de Educación Indígena (DGEI) y las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Pedagógica Nacional (UPN).

 

El doctor Rainer Enrique Hamel Wilcke, investigador del Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa y director del Programa Comunidad Indígena y Educación Intercultural Bilingüe (CIEIB), expuso que el trabajo desarrollado es una realidad de autogestión frente a los malos resultados obtenidos por el diseño de la preparación indígena que utiliza un currículum oficial de primaria con libros de texto oficiales y obligatorios –más urbanos que rurales– para niños hispanohablantes.

 

Los alumnos de las citadas escuelas en Michoacán son alfabetizados en purépecha desde los primeros años y aprenden la gran mayoría de las competencias curriculares en su lengua materna y el español como segunda. Para el tercero y cuarto grado ya tienen las herramientas para leer y escribir en español, con un avance notable, transfiriendo sus aptitudes generales de lectura y escritura de un idioma a otro.

 

En quinto y sexto grado se integran plenamente los idiomas, los contenidos y las capacidades, y la transferencia funciona en ambas direcciones. A lo largo de toda la educación básica los niños aprenden tres horas en purépecha y una hora en español. Este aprendizaje se traslada entonces a otras asignaturas, incluidas ciencias sociales, biología, física, matemáticas, educación física y artística.

 

Abelardo Diego, director de la Escuela Pública Intercultural Bilingüe (EPIB) Benito Juárez, ha encabezado las tareas de diseño del alfabeto purépecha y junto con un equipo de docentes determinó que la metodología para instruir adoptaría un modelo analítico –del texto a la letra– y uno sintético, de la letra al texto.

 

El doctor Hamel Wilcke expuso que para impartir la educación oficial lo más practicado ha sido el uso de las palabras a partir de las raíces propias del dialecto, de las extensiones semánticas y los préstamos del idioma español, y se establecieron las condiciones para que todos los contenidos del currículo de primaria pudieran enseñarse en lengua indígena, lo que implicó la creación de neologismos múltiples. 

 

Laboran a partir de unidades temáticas relacionadas con los saberes propios de su cultura, con fenómenos, actividades o actos focalizados en la comunidad, explicó Gerardo Alonso, fundador del Proyecto T’arhexperakua; “por ejemplo, en septiembre estudiamos la milpa, pues es cuando está en su apogeo lo que se sembró”.

 

Otros temas son el bosque, el territorio, la cosecha del maíz, el invierno, el año nuevo purépecha, la siembra de maíz, las sequías, la escasez del agua y el verano son abordados de acuerdo con el mes del año en que ocurren.

 

Alonso destacó que este modelo de enseñanza en una comunidad indígena ha mostrado grandes logros académicos, fortaleza en la formación personal, confianza entre el alumno y el maestro, un mayor nivel de aprendizaje y análisis temático, de comprensión y contextualización del conocimiento y un amplio desarrollo de la autoestima identitaria y de pertenencia.