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Número 398
30 de julio de 2020

LOS AVANCES EN LA DEMOCRACIA MEXICANA SON PRODUCTO

DE RECLAMOS DE LA CIUDADANÍA

*Exigencias de la sociedad han dado credibilidad a los procesos electorales: Alfonso León Pérez


 

Para lograr una mayor certidumbre y transparencia en la todavía endeble democracia mexicana fue necesario un proceso de reclamos ciudadanos en defensa del respeto a los derechos políticos, afirmó el doctor Alfonso León Pérez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

Una primera etapa que formó parte de esa transformación fue la creación del entonces Instituto Federal Electoral (IFE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con sus respectivos marcos jurídicos, que al paso de los comicios se fueron consolidando.

 

En el texto La importancia de la participación ciudadana en el proceso electoral de 2018, el académico recuerda que la expectativa generada por el IFE en ese primer momento se vino abajo como consecuencia de los cambios a su estructura legal planteados por los actores políticos nuevos y además “se generó desconfianza hacia los resultados por la presunción de fraudes, la inadecuada vigilancia y la forma de anunciar a los partidos ganadores en las contiendas”.

 

Tras un par de décadas, el organismo perdió legitimidad, dando paso al Instituto Nacional Electoral (INE) con una ampliación de facultades, que ahora le permiten realizar los comicios estatales. En el proceso de 2018, su relevancia radicó, además de organizar el proceso, en dar a conocer los resultados de 18 mil 299 cargos de elección.

 

El investigador del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco abundó que cuando los resultados de una votación son tan claros y se publican pronto pudiera parecer que ya no es prioritario reflexionar sobre algunas particularidades que rodearon o que incidieron en la jornada.

 

En 2018, el INE realizó un estudio muestral de 26 mil 950 listados nominales con un nivel de confianza de 95 por ciento y un margen de error de ± 2.5 por ciento. De acuerdo con los datos oficiales, la tasa de intervención ciudadana fue de 63.4 por ciento mientras que en la muestra alcanzó 63.1 por ciento; esto es, que el margen de diferencia fue de apenas 0.3 puntos.

 

El estudio reportó un porcentaje de participación nacional por sexo de 47 por ciento de hombres y 48.2 por ciento de mujeres, mientras que el mayor porcentaje de votantes se situó en el rango de edad entre los 65 y los 69 años.

 

En el reporte del Instituto respecto de la proporción de sufragios nulos, el instituto revisó cinco mil 140 paquetes electorales a nivel nacional.

 

La forma más común de anular los sufragios de manera voluntaria es marcar toda o la mayor parte de la boleta; de manera involuntaria, por elegir dos o más casillas en partidos políticos que no están coaligados y los nulos no definidos fueron por dejar una leyenda o texto en espacios para candidatos no registrados.

 

León Pérez indica que Chiapas fue el estado con mayor porcentaje de votos nulos, mientras que la entidad con menos sufragios no válidos fue Coahuila. “Para el proceso de 2018, los datos indican que seis de cada diez boletas nulas fueron canceladas por voluntad del electorado”.

 

El reto del INE ahora, dijo, es impulsar la participación ciudadana e implementar acciones que fomenten la intervención en los sufragios de los grupos de edad entre 19 y 34 años del sector masculino y en las áreas urbanas, ya que representan un porcentaje significativo de concentración de la población.

 

Para alcanzar ese propósito, “es imperativo que el máximo órgano electoral establezca mecanismos que permitan dar a conocer a la ciudadanía la forma correcta de marcar las boletas con el fin de disminuir la cantidad de votos nulos”, finalizó.