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Número 288
21 de mayo de 2020

EL CONFINAMIENTO NO HA DAÑADO NI LIMITADO LA LIBERTAD DE LOS MEXICANOS

*El regreso al espacio público deberá hacerse de manera gradual, controlada, y escalonada recomienda académico de la UAM 

 

La obligación del Estado es aplicar una política con una base ética que permita el control de la pandemia del COVID-19 y, en ese sentido, el confinamiento social dispuesto como parte de la Jornada Nacional de Sana Distancia no ha dañado o limitado los derechos humanos ni la libertad de los mexicanos, aseguró el doctor Jorge Alberto Álvarez Díaz, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

“Quédate en casa” –una estrategia para evitar mayores contagios de la enfermedad que causa el SARS COV-2 mediante el cierre de escuelas de todos los niveles, sitios de trabajo catalogados como no esenciales, centros de diversión y restaurantes– ha sido considerada negativa en ciertos núcleos de la población, aun cuando resulta necesaria en cualquier comunidad que se precie de vivir en un Estado de derecho.

 

Las acciones no están encauzadas a ciudadanos particulares ni implican que quien salga de su casa recibirá un castigo civil o penal, es decir, no ha sido restringida la libertad personal, en virtud de que cualquiera que desee caminar lo hace y, de “hecho, este es el problema, ya que una cosa es ejercerla en forma ética y responsable” y otra contravenir las indicaciones y reunirse, porque “biológicamente hablando somos susceptibles de infectarnos por el virus”.

 

En medio de la desgracia, “una ventaja para México fue que el primer caso de COVID-19 llegó a finales de febrero,” cuando en el mundo ya se había registrado desde diciembre, lo que permitió preparar al sistema de salud nacional las salas de terapia intensiva y hacer una reconversión hospitalaria, como parte de un proceso sin el cual habría sido imposible llegar a lo que se ha llamado el aplanamiento de la curva y evitar lo ocurrido en otros países europeos, donde fueron rebasadas las posibilidades de los sistemas de salud.

 

La intención es que en lugar de tener una fase breve de ocurrencia de gran cantidad contagios, habrá menos, pero se prolongarán, lo que significa “que la curva se achata, pues el número se distribuye en el tiempo”, precisó el académico del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco.

 

Esto genera mayores oportunidades de respuesta del sistema de salud, debido a que el pico más bajo llega en un momento posterior, como está pasando en México.

 

Un grupo de expertos matemáticos y epidemiólogos del Imperial College London detectó que hay dos grandes técnicas que pueden aplicarse en el aplanamiento de la curva: acciones de mitigación y acciones de supresión. Las primeras tienen como intención disminuir los contagios y además ganar tiempo para preparar al sistema de salud. Al ser médicas que en México van dirigidas estructuralmente, no a las personas, es necesario informar a la población –como hace a diario el doctor Hugo López-Gatell, coordinador oficial contra la pandemia–. Las segundas, las medidas de supresión, consisten en congelar a toda la sociedad y que nadie salga, pero eso implica un gasto económico imposible en México (pagar todos los servicios e hipotecas, que absolutamente nadie salga y se les lleve comida a casa, etc.). 

 

“En la Ciudad de México y su zona conurbada la disminución de la movilidad ha sido casi de tres cuartas partes, es decir, 75 por ciento de la gente está en casa”, lo que significa una buena respuesta a nivel masivo, que es lo que interesa en materia de salud pública.

 

El académico de la UAM precisó que “cuando empecemos a salir al espacio público, la cola de la curva se va a extender y habrá más contagios a lo largo del tiempo”. Según reportes de revistas científicas, la población más afectada en los Estados Unidos no es la blanca, sino son la afrodescendiente y la latina, que tienen necesidad de movilizarse.

 

Muy probablemente algo parecido está sucediendo en el país, ya sea por pobreza o porque se trata de actividades esenciales, por ejemplo, las que desempeñan médicos, enfermeras, seguridad pública o políticos, ante lo cual, mientras no existan recursos farmacológicos, tratamientos o vacuna, cuando se comience ocupar las calles “la cola de la curva” se ampliará y habrá más infectados, lo que exige efectuar este proceso de manera gradual y controlada.

 

“El famoso pico del COVID-19 no será igual en todo el territorio nacional” sino que cada entidad federativa tendrá sus cumbres y vías de salir de la pandemia según los sistemas de salud locales. Actualmente se habla de lugares que podrían salir en septiembre.

 

La prensa debe informar con veracidad y oportunidad para evitar lo ocurrido en un hospital del municipio de Ecatepec, donde personas denunciaron que los médicos terminaron con la vida de un familiar, en una “situación absurda porque nadie en el sistema de salud de este país y de cualquier otro es entrenado para ello, sino para salvar vidas”, sin embargo, hay gente con una percepción errónea que considera a los científicos peligrosos debido a sus conocimientos (en la ENPECYT 2017, casi la mitad de la población).

 

La ciudadanía debe quedarse en casa; guardar sana distancia; reforzar medidas de higiene; seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las autoridades del sector; evitar comunicados sin sustento enviadas por WhatsApp, Facebook, y no agredir al personal de atención de la salud.

 

Audio de la entrevista.