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Número 114
7 de marzo de 2017

LAS MUJERES, RESTRINGIDAS EN SU CIUDADANÍA SOCIAL, ECONÓMICA Y POLÍTICA

*Las oportunidades de trabajo no se amplían para ellas

 

*Las responsabilidades domésticas y familiares coartan sus opciones de vida

 

Las mujeres no tienen claro el vínculo entre sus problemas y demandas concretas, así como las restricciones a su ciudadanía social, económica y política, señaló la maestra Liliana González Canales, experta en asuntos de género.

 

Durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, organizado por la Coordinación del Tronco inter y multidisciplinar de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la especialista sostuvo que el verdadero fondo del problema es que son reducidas las oportunidades de empleo para ellas.

 

Las trabajadoras, afirmó, ganan menos que los hombres, tienen mayores dificultades para la promoción, contratación y ascenso y son discriminadas cuando son madres o quieren serlo, debido a que las opciones de vida son coartadas por responsabilidades domésticas y familiares, además de que la sexualidad femenina está asociada a la procreación y al matrimonio.

 

González Canales aseveró que género no es sexo, sino una construcción social que implica hablar de varones y féminas y de la relación de poder y desigualdad entre ambos. La maestra en Administración dijo que el término también está referido a las ideas y creencias compartidas culturalmente respecto de hombres y mujeres.

 

El sexo, por su parte, tiene que ver con las características fisiológicas y anatómicas que identifican a las personas como mujer u hombre, clasificadas en los niveles genético, cromosómico, hormonal y genital.

 

La perspectiva de género, según la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, está referida a una visión analítica, política y científica sobre las féminas y los varones, que se propone eliminar la desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas.

 

Además promueve la igualdad entre hombres y mujeres a través de la equidad, el avance y bienestar; contribuye a construir una sociedad en donde ellas y ellos tengan el mismo valor, la igualdad de derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación política y social en la toma de decisiones.

 

Sin embargo, explicó, la realidad social e histórica es otra, los libros de texto no incluyen historias como la de Hermila Galindo, conocida por luchar para que las mujeres tuvieran derecho al voto, ya que en 1916 presentó una iniciativa para que les reconocieran esa garantía, pero no fue sino hasta 1953 que se publicó en el Diario Oficial de la Federación que ellas podían votar y ser votadas, dos años más tarde ocurrieron las primeras elecciones federales en las que participaron.

 

Hoy en día, aún con leyes, jurisprudencia y obligaciones, dijo González Canales, “siguen ocurriendo casos de discriminación en México, como el de Eufrosina Cruz, una mujer indígena de Oaxaca que a sus 28 años se fue de su pueblo para estudiar contaduría pública”.

 

A su regreso le dieron la oportunidad de contender para un cargo político, “el presidente municipal en turno le permitió hacerlo creyendo que no recibiría apoyo, pero al darse cuenta de lo contrario, sin razón alguna, decidió anular su participación, por lo que violó su derecho como mujer y el de todos los votantes”.