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Número 010

7 de enero de 2021

CONJUNTAR EL TALENTO DE DISEÑADORES Y ADMINISTRADORES GENERARÍA MARAVILLAS

*El rector de la Unidad Azcapotzalco de la UAM ofreció la conferencia Administración para diseñadores

Juntos, un diseñador y un administrador con talento “hacen maravillas, pues el primero busca el control, la certeza y la eficiencia, pero no puede vender”, así que el segundo sistematiza de manera ordenada una estrategia y una estructura con fines organizacionales, expuso el doctor Oscar Lozano Carrillo, rector de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

El también miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I, explicó que para ese logro existen tres dimensiones fundamentales: la acción, la interacción y la presencia del ser, pues 80 por ciento de los pasos en todo organismo tiene que ver con la pasión y sólo 20 por ciento se relaciona con lo material, en virtud de que “en la administración encontramos las dimensiones técnica, cultural y filogenética, y mayor parte de los elementos tiene que ver” con las dos últimas.

 

La parte técnica de la administración es lo visible y tanto la cultura como la filogenética son lo más profundo, aunque “casi no las vemos en los libros”, no obstante, para poner una empresa o negocio se requieren referencias del mercado, servicios en torno a ventas y recursos financieros, afirmó al dictar la conferencia Administración para diseñadores.

 

“En los aspectos de carácter técnico encontramos la estructura, que es el organigrama, mientras que en la asesoría puede participar un despacho de abogados y siempre se tiene una base operativa que incluye a los trabajadores”.

 

Las empresas cuentan con áreas funcionales; tienen una parte de marketing, por muy pequeña que sea, e incluso una tiendita con sus letreros, aunque ahora “estamos en un momento paradigmático por la pandemia del COVID-19, por lo que es posible que cambiemos el modelo de la administración”.

 

Hace varias décadas, la organización de las compañías era cerrada y existía la garantía de la venta de la producción con trabajadores especializados capacitados y una estructura vertical en la que la especialización era el orden.

 

“En aquellos años tuvimos un boom de los sectores primarios y el petróleo era muy barato en los años 70 del siglo pasado, pero la demanda efectiva que estaba garantizada se acabó y ahora, si sale una televisión o un teléfono nuevos el marketing modela la percepción y convence a los consumidores de querer el mejor equipo, el más reciente”, precisó el maestro y doctor en Estudios Organizacionales por la UAM, ejemplificando que “cuando a Henry Ford le preguntaron por qué hacía ese carro negro feo contestó: ‘¿para qué hacer cambios si se tiene garantizada la demanda?’”.

 

Entre 1900 y 1970 imperaron las escuelas de la organización cerrada y se vivió la sistematización de los procesos, con la productividad y la producción en el centro, pero de 1970 a la fecha están en boga el marketing y la diferenciación.

 

De Max Weber se extrajeron varias ideas para aplicarlas en la producción y la economía con el formato de la racionalidad para generar más, mientras que el teórico de las ciencias sociales Hebert Simon concluyó que existe una capacidad limitada para conocer toda la información a fin de tomar decisiones, lo que constituye uno de los criterios de la escuela de la administración.

 

En cuanto al elemento cultural, la creación de una empresa debe considerar el know how –el conocimiento previo– que es complicado de conseguir, aunque la disciplina y la intensificación del trabajo son indispensables, pues sin estas dos premisas es imposible lograr algo.

 

“En la base tenemos la condición filogenética, que no la encontramos en los libros, y un ejemplo de ella es el Cirque du Soleil, que procede de la idea de Guy Laliberté, quien concilió el arte con la administración” al contratar a artistas que viven en una villa en un ambiente de total libertad y donde los administradores están para cumplir las necesidades y requerimientos de un proyecto sin igual.

 

En la conferencia, moderada por la maestra Linda Espinosa Gutiérrez y convocada por la División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Unidad Azcapotzalco, el doctor Lozano Carrillo señaló que el administrador busca el control con la máxima eficiencia, en tanto que el diseñador tiene su campo para crear, “por lo que debemos considerar que cada uno es importante en lo que hace”.

 

El director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Azcapotzalco entre 2013 y 2017 recordó que llegó a la UAM cuando ya era empresario; estudió la licenciatura, después la maestría y posteriormente el doctorado. 

 

“Con base en mi experiencia un diseñador puede proyectar un artefacto bellísimo, pero si no consigue venderlo será juzgado como malo por el mercado, ya que si bien puede administrar tendrá mayores problemas que un profesional de la disciplina”, aseveró. 

 

Con base en ello, sin duda 2021 será el año de la internacionalización de la UAM, “pues tenemos mucha capacidad y aplicaremos el conocimiento que generamos, en virtud de que la enseñanza en nuestra Universidad es de las mejores a nivel nacional”, concluyó.