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Número 340
Noviembre 9, 2009

REPERCUTE EL NIVEL ECONÓMICO EN EL APROVECHAMIENTO ACADÉMICO,
SEÑALA ESTUDIO DE LA UAM

*Cuarenta por ciento de los jóvenes que tiene computadora puede acceder a Internet, herramienta cada vez más difícil de poseer para los estudiantes por  los altos costos del servicio

La capacidad adquisitiva del ingreso familiar en México disminuyó en la década última y el impacto no fue sólo económico, sino se reflejó también en los resultados académicos de los estudiantes de los niveles medio y superior, cuyas habilidades declinaron en los campos de las Matemáticas y la Lógica, así como en redacción e idiomas.
 
Este diagnóstico se desprende de las conclusiones del estudio Condiciones y Características Generales de los Estudiantes del Nivel Medio y Superior de la Ciudad de México, Zona Conurbada y Estados Colindantes, coordinado por el maestro Enrique Cerón Ferrer, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En la investigación se establece que cada vez ingresan a esos niveles escolares jóvenes con menos recursos económicos y, conforme ha avanzado la crisis, el ingreso per cápita ha decrecido.

El trabajo comenzó a principios de los 90, cuando académicos de la División de Ciencias Sociales y Humanidades detectaron que los alumnos de nuevo ingreso no tenían los conocimientos necesarios para cursar la educación superior.
 
El académico del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco elaboró un instrumento de análisis que consta de 45 preguntas y que desde 1998 se ha realizado anualmente en la Universidad, el Colegio de Bachilleres –institución de la que procede 60 por ciento del alumnado de la UAM– los Centros de Estudios Tecnológicos, Industrial y de Servicios y el Colegio de Ciencias y Humanidades.

A principios de los 90, el ingreso promedio mensual por hogar de los alumnos del Colegio de Bachilleres ascendía a 5,000 pesos; en la actualidad, más de 60 por ciento percibe entre 1,000 y 5,000 pesos al mes. Los datos son relevantes si se considera que los salarios no han aumentado en ese periodo en concordancia con el incremento de los precios de los productos.
 
Los problemas económicos que afectan a la población impactan en la alimentación y el acceso a la cultura y la recreación, aspectos fundamentales del desarrollo humano.
 
Esta situación obliga a que cada vez más jóvenes ingresen al mercado laboral para ayudar al gasto familiar: casi 18 por ciento de los estudiantes del Colegio de Bachilleres –donde la mayoría de padres cursó sólo la secundaria– trabaja en el negocio familiar.
 
A inicios de los 90, 70 por ciento de los alumnos de la UAM carecía de computadora, y casi 20 años después la proporción disminuyó a 50 por ciento, pero “gran parte es equipo viejo que no cumple con los requerimientos básicos de calidad”, de acuerdo con otro resultado de las encuestas, según el cual la situación socioeconómica repercute en la educación.
 
Además, sólo 40 por ciento de los jóvenes que tiene computadora puede acceder a Internet, una herramienta cada vez más difícil de poseer para los estudiantes por  los altos costos del servicio.
 
En la década pasada los alumnos de la UAM tardaban en promedio una hora en llegar a la escuela, contra casi dos horas que gastan ahora en trasladarse a su centro de estudios; a la pregunta: ¿en dónde estudias?, la mayoría contestó que en el transporte en el que viaja rumbo al colegio.
 
Las encuestas hicieron posible saber que los estudiantes habitan en casas junto con cinco personas –en promedio– y en condiciones de hacinamiento que les impiden disponer de espacios exclusivos para realizar las tareas académicas.
 
Las interrogantes dirigidas a medir habilidades académicas permitieron descubrir que, en una escala del cero a diez, los entrevistados se encuentran “debajo del seis” en Matemáticas, Computación, Lógica, manejo de idiomas y redacción. Sólo se encontraron resultados óptimos en cuanto a “trabajo en equipo”.
 
La investigación encendió las luces de alerta en cuanto a la educación media: además de la caída en la calidad de los conocimientos y las habilidades de los estudiantes, los niveles de egreso disminuyeron, lo cual explica que uno de cada tres aspirantes a ingresar a la universidad deba presentar el examen entre dos y tres veces.
 
El conocimiento del alumnado ha permitido diseñar herramientas académicas y modificar programas de estudio, con miras a mejorar el rendimiento escolar.
 
El maestro Cerón Ferrer urgió a atender el rezago académico de los estudiantes para descartar que los egresados no cumplan con el estándar de calidad internacional.

El maestro Enrique Cerón Ferrer es profesor-investigador del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco (Teléfono: 5483-7000 Ext. 3481).